domingo, 25 de marzo de 2018

Interpretación Mística de la Pascua


INTERPRETACION MISTICA DE LA PASCUA

en you tube aquí

Muy apreciados amigos: Por estar tan cercana la fecha de Semana Santa, les transcribo parcialmente este artículo que recibimos en el año 2015, de nuestros amigos de la Fraternidad Rosacruz del Paraguay, que nos describe de una muy buena manera, este acontecimiento tan importante para toda la humanidad, que se manifiesta año tras año y que continuará hasta que la mayoría de los seres humanos, hayamos desarrollado nuestros cuerpos almas, lo que hará posible que realicemos la tarea que hoy el Rayo del Arcángel Cristo hace por nosotros. Que tengan FELICES PASCUAS. 

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Estamos nuevamente en una de las fechas más sagradas del año, la Semana Santa. Recordemos nuevamente, el hecho cósmico de todo lo relacionado con nuestro Salvador, el Señor Cristo Jesús. Más, desde siempre llamamos a Cristo nuestro Salvador, pero ¿tenemos claro de qué nos salvó? y ¿Por qué le llamamos Salvador?

Sabemos que somos chispas divinas, que en Dios vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser. Que la vida es una escuela y que a través del aprendizaje de sus muchas lecciones, la humanidad está evolucionando lentamente hasta llegar a la Divinidad. Ahora bien, si hubiéramos aprendido las lecciones, tal como nos fueron dadas, no hubiera habido necesidad del gran sacrificio que fue hecho y sigue anualmente por el Espíritu de Cristo, la encarnación del amor.

Pero sucedió que a través del egoísmo, la desobediencia de la ley y las malas prácticas, nos habíamos cristalizado tanto, no solamente nuestros cuerpos, sino la Tierra en que vivimos a tal grado, que como medio de evolución habían llegado a ser completamente inútiles. En ese momento, nada podía salvarnos de los resultados de nuestros propios errores.

Entonces el compasivo Cristo, el Iniciado más elevado del Período Solar, se ofreció a sí mismo y a su gran poder de Amor, para romper las cristalizadas condiciones de los cuerpos humanos y de la Tierra. Cristo nos salvó de perder toda oportunidad de continuar evolucionando. Cuando fue crucificado en el Gólgota, su gran sacrificio por la humanidad después de predicar durante tres años con la palabra, el precepto y el ejemplo su misión no terminaba, sino que al contrario, recién empezaba.

Desde entonces, cada año, el 21 de Junio, Él inicia su jornada descendente desde los Mundo Superiores. El 21 de Septiembre retorna a la Tierra tocando nuestra atmósfera, llegando al centro de la misma la medianoche del 24 de Diciembre, todos los años desde hace más de 2.000 años. Él permanece durante tres días en el centro de la Tierra y luego comienza a salir, completándose en la época de Pascua.

Esta actividad germinal del Padre, que fue traída a nosotros por el Cristo y liberada completamente en la época de Pascua, es la que inicia un crecimiento renovado y una actividad aumentada en la planta, el animal y el hombre en esta particular época del año ( de modo especial en el Hemisferio Norte) Fue durante los meses de invierno, que el Cristo realmente agonizaba, gimiendo, trabajando y esperando el día de su liberación, el que llega en la época llamada por las iglesias ortodoxas como Semana Santa. Sin embargo, las enseñanzas ocultas y místicas, nos revelan que esta semana es precisamente, la culminación de su sufrimiento y que él está saliendo de su prisión de la Tierra.

Cuando el Sol cruza el Ecuador, Él cuelga de la cruz y exclama Consumatum Est, es decir, “todo está consumado”. Éste no es un grito de agonía, sino uno de triunfo. Es la exclamación de gozo por la hora de la liberación que ha llegado y que de nuevo le permite remontarse, por un corto período, libre de la prisión y el sufrimiento que representa para el nuestro planeta Tierra.

Por eso queridos hermanos, es que debemos alegrarnos con El en esta grande, gloriosa y triunfal hora de su liberación. Su sacrificio anual se ha completado nuevamente. Alegrémonos y agradezcamos desde lo más profundo de nuestros corazones, porque el Cristo ha imbuido con su vida a nuestro Planeta hasta la próxima Navidad, época en que todo el drama cósmico se iniciará nuevamente.

“FELICES PASCUAS PARA TODOS”.

FRATERNIDAD ROSACRUZ MAX HEINDEL

Colombres 2113 – Bº Lomas de San Martín

5.008 – Córdoba – República Argentina

E-mail: cristianosmisticos@gmail.com


Agradecemos al Sr. Raúl Sasia, por este aporte


Pueden acceder al vídeo, desde aquí



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Los Sagrados Misterios de la Pascua - Corinne Heline en YOU TUBE




LOS SAGRADOS MISTERIOS DE LA PASCUA

SIGNIFICADO ESPIRITUAL DE LA ESTACIÓN CUARESMAL
EL ESOTERISMO DE LA PASCUA 


del libro


EL MISTERIO DE LOS CRISTOS
Corinne Heline


pueden acceder al vídeo, desde aquí






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sábado, 27 de enero de 2018

Curación Vs. Sanación



CURACIÓN     VS    SANACIÓN

Muy estimados amigos:

Debido a que en nuestro Centro Rosacruz de Córdoba, recibimos en forma constante en estos últimos tiempos, solicitudes de numerosos amigos que necesitan ayuda para el restablecimiento de su salud, a quienes atendemos por cierto de la mejor manera posible, ofreciéndoles la Solicitud por Salud para que la llenen con sus datos y la envíen al Departamento de Curación de la Sede Central, pues esta es la autorización para que actúen los Auxiliares Invisibles, que trabajan con los enfermos por las noches mientras descansan.

Por tal motivo, transcribo este artículo que tiene gran relación con la Curación y la Sanación, que fuera escrito por nuestro querido amigo Max Heindel, que es muy conocido por cierto, pero siempre puede haber alguien que lo lea por primera vez y le será, sin lugar a dudas, de gran beneficio para aplicarlo cuando sea necesario.

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Como la gran mayoría de la gente no hace distinción entre la Curación y la Sanación, es bueno explicar la diferencia, la que consiste en la cooperación o la falta de ella. Una persona puede iniciar la Curación de alguien por medio de masajes o drogas; el paciente, en cualquiera de estos casos es pasivo, como el barro que es moldeado por el artesano. No hay dudas de que bajo este tratamiento los problemas pueden desaparecer y la persona logre ponerse bien, pero esto constituye tan solo un alivio temporal.

El paciente no ha recibido la apreciación adecuada de la causa subyacente de su dolencia; no comprende que la enfermedad ha sido una consecuencia de haber violado las Leyes de la Naturaleza, siendo muy posible que vuelva a incurrir en los mismos actos, con el resultado de que sus dolencias retornen nuevamente. Una “Curación” es un proceso físico. La “Sanación” es radicalmente diferente.; en ella se requiere la cooperación tanto física como espiritual del paciente con el curador.

Para aclarar esto, lo mejor es visualizar la vida y el trabajo de nuestro Gran Líder, el Señor Cristo Jesús. Cuando la gente venía a El para ser sanada, no esperaban un tratamiento físico, sino que sabían que el alivio provendría a través del poder del Espíritu. Tenían una confianza ilimitada en El y el que esto fuera esencial, lo vemos en los incidentes que aparecen en el Capítulo XIII de Mateo donde se dice que El (el Cristo) fue con la gente con la que Jesús, el dueño original del cuerpo, había estado en los años de mocedad.

Ellos tan solo vieron al hombre exterior: ¿No es este Jesús, el hijo de José?; ¿No están sus hermanos con nosotros?, etc. Ellos creían que nada bueno podría salir de Nazaret y de acuerdo con su fe fueron los milagros recibidos. Leemos que “No hizo grandes cosas allí debido a su falta de fe”.

Pero la fe sin obras es cosa muerta y en cada caso cuando Cristo Sanó a alguien, esta persona tenía que hacer algo. Tenía que cooperar activamente con el Gran Sanador antes de que se produjera su sanación. El decía: “Extiende tu mano” y cuando la persona lo hacía desaparecía el mal; a otro; “Toma tu lecho y anda” y cuando lo hacía, sanaba; al ciego; “Ve y lávate en el pozo de Siloan”; al leproso, “Muéstrate a los sacerdotes y ofréceles tus presentes”, etc

En cada caso había una cooperación activa de parte de quien quería ser sanado, lo que ayudaba al sanador. Esos eran simples requerimientos, pero que debían ser cumplidos, así el espíritu de obediencia podía ayudar en la labor del sanador.

Cuando Naaman vino a Elías y pensó que este profeta iba a aparecer con un gran espectáculo de magia y ceremonias para limpiar las llagas del leproso, se sintió grandemente decepcionado.. Y cuando el profeta le dijo “Ve y lávate siete veces en el rio Jordán” se desesperó a tal punto que exclamó, ¿Acaso no tenemos grandes ríos en Asiria y por qué debo ir a lavarme en el Jordán? ¡Qué tontería!.

A él le faltaba el espíritu de sumisión que es absolutamente necesario a fin de que la sanación pueda ser llevada a cabo, siendo factible señalar que si no se actúa, no se recibe la Curación de su mal. Ni tampoco aquellos que fueron sanados por el Cristo, no hubieran sanado a menos que hubieran obedecido y hecho lo que se les pidió.

Esta es una Ley Natural que es absolutamente segura. Es la desobediencia la que produce la enfermedad. La obediencia, no importa que ello envuelva el bañarse en el Jordán o extender la mano, muestra un cambio de mentalidad, por lo que el hombre se encuentra, por lo tanto, en posición de recibir el bálsamo para la Sanación.-

FRATERNIDAD ROSACRUZ MAX HEINDEL
Colombres 2113 – Bº Lomas de san Martín
5.008 – Córdoba – Argentina

Agradecemos al Sr. Raúl Sasia, por este aporte

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domingo, 7 de enero de 2018

6 de enero, día de la Fraternidad

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6 DE ENERO, DÍA DE LA FRATERNIDAD

El 6 de Enero es el día de la Fraternidad Rosacruz, que fue instaurado muy especialmente, ya que en esa fecha del año 1919, nuestro tan ilustre como recordado amigo y hermano Max Heindel, pasó al otro lado del velo.

El fue el fundador de esta escuela preparatoria que nos conduce a la Orden Rosacruz y que en verdad es la sucesión de los Esenios, esa Secta que vivió en Palestina, en las riberas del Mar Muerto, siendo su misión la de preparar las condiciones para la venida de Cristo.

De igual manera, la Fraternidad Rosacruz, es el heraldo de la próxima Edad de Acuario que se avecina, para la que faltan unos 500 años y como ese Signo es aèreo, intelectual y científico, podemos darnos cuenta de que muchos de los adelantos tecnológicos que podemos apreciar en esta época, se deben a su maravillosa influencia.

Así que es importante señalar la gran responsabilidad que tenemos los miembros de nuestra bendita institución, siendo la tarea principal, difundir las enseñanzas entre nuestros hermanos del mundo, de la mejor manera que nos sea posible concretar, tomando como ejemplo a Max Heindel, que trabajando cada día tantas horas, apenas dejando poco tiempo para el descanso nocturno, nos dejó una herencia espiritual tan extraordinaria, que tenemos a mano para utilizarla siempre en bien de nuestros hermanos que tanto lo necesitan, ya que caminan por la vida envueltos en las tinieblas de la ignorancia.

Pero también es necesario recordar que debemos en todo momento servir como ejemplos vivientes, llevando en todo momento vidas limpias, puras y ordenadas, comenzando con nuestros seres queridos más cercanos, para que de esa manera todos nuestros amigos y conocidos, adviertan muy claramente que en verdad estamos viviendo cada día las benditas enseñanzas que profesamos, de la misma manera como nos dio su ejemplo el Señor Cristo Jesús en sus tres años de Ministerio.

También hoy recordamos el día de los Reyes Magos, que representaban a las tres razas, blanca, negra y amarilla, hermoso símbolo que nos convoca a la meditación profunda, así como sus presentes, oro, incienso y mirra, que se relacionan con el cuerpo, el alma y el espíritu que forman parte indisoluble de cada uno de los seres humanos que estamos transitando por este bendito mundo físico, recogiendo valiosas experiencias que nos llevan adelante en nuestro camino evolutivo.

Demos gracias a Dios estimados amigos y hermanos, por este privilegio que los Grandes Seres nos han concedido, al permitirnos conocer, disfrutar y así poder diseminar estas gloriosas verdades espirituales que en estos momentos la mayoría del mundo ignora, pero que sabemos no está lejano el día en que la humanidad despertará de su sueño presente y se unirá con nosotros el día en que la gran FRATERNIDAD UNIVERSAL, sea una realidad.-

FRATERNIDAD ROSACRUZ DE CORDOBA, ARGENTINA

Agradecemos al Sr. Raúl Sasia, por este aporte

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viernes, 15 de diciembre de 2017

El simbolismo del Huevo



EL SÍMBOLO DEL HUEVO

Y cuando esto corruptible fuere vestido de incorrupción, y
esto mortal fuere vestido de inmortalidad, entonces se
cumplirá la palabra que está escrita: “Sorbida es la muerte
con victoria”.
(I Cor., 15:54)

Los oscuros y tristes días de invierno han pasado. La Madre Naturaleza está quitando el frío, nevoso recubrimiento de la tierra y los miles y millones de semillas resguardadas en la blanda tierra, están reventando su corteza y revistiendo la tierra en ropajes estivales; una explosión de alegres y gloriosos colores, preparando la alcoba nupcial para el apareo de aves y de bestias.

En la presente estación la mente del mundo civilizado está dirigida hacia la fiesta que llamamos Pascua, conmemorando la muerte y resurrección del individuo cuya historia está escrita en los Evangelios, el noble ser conocido por el mundo con el nombre de Jesús. Pero el cristiano místico toma un parecer más profundo y de mayor alcance del evento Cósmico en su recurrencia anual. Para él hay una impregnación anual de la tierra por la Cósmica Vida Crística, una inhalación que tiene lugar durante los meses de otoño y culmina en el Solsticio invernal cuando nosotros celebramos Navidad y una exhalación que encuentra su conclusión en la época de Pascua.

El drama Cósmico de la Vida y de la Muerte es representado anualmente entre todas las criaturas evolucionantes y las cosas, desde lo más alto hasta lo más bajo, pues aun el grande y sublime Cristo Cósmico en Su compasión está sujeto a la muerte, por entrar en las estrechas condiciones de nuestra tierra durante una parte del año. Puede, por lo tanto ser apropiado traer a la mente, unas cuantas ideas referentes a la muerte y renacimiento que a veces estamos propensos a olvidar.

Entre los símbolos Cósmicos que nos han sido entregados desde la antigüedad, ninguno es más conocido que el símbolo del huevo. Se encuentra en todas las religiones.

Lo encontramos en los “Elder Eddas” de los escandinavos, mohoso en años; que cuenta del huevo mundano, enfriado por las heladas ráfagas de Niebelhein, pero calentado por el aliento fogoso de Muspelhein hasta que los diversos mundos y el hombre habían sido creados. Si nos dirigimos al asoleado Sur encontramos a los Vedas de la India con la misma historia en la Kalahansa: el Cisne en el tiempo y el espacio, que puso el huevo que finalmente se hizo mundo. Entre los egipcios encontramos al globo alado y a la serpiente ovípara simbolizando la sabiduría manifestada en éste nuestro mundo. Luego los griegos tomaron este símbolo y lo veneraron en sus Misterios. Fue conservado por los Druidas; fue conocido por los constructores del gran montículo de la serpiente en Ohio (U.S.A.); y ha mantenido su lugar en la simbología sagrada aún hasta el día de hoy; aunque la gran mayoría están ciegos al “Misterium Magnum” que oculta y revela el misterio de la Vida.

Cuando rompemos la cáscara de un huevo encontramos adentro, solamente los fluidos viscosos de variados colores y distintas consistencias. Pero colocado a la necesaria temperatura, tiene lugar una serie de cambios y en poco tiempo una criatura viviente rompe la cáscara y sale de adentro, listo para tomar su lugar entre sus congéneres. Es posible para los magos de laboratorio, duplicar las sustancias en el huevo; pueden ser encerrados en una cáscara y una perfecta réplica, según todas las pruebas lo estimen, puede ser hecha del huevo natural. Pero en un punto difiere del huevo natural, en que ninguna criatura viviente puede ser empollada del producto artificial. Por lo tanto es evidente que algo ciertamente intangible debe estar presente en el primero y ausente en el segundo.

Este misterio de las edades que produce el ser viviente es lo que llamamos Vida.

Viendo que no puede ser reconocido entre los elementos del huevo, aún por medio del microscopio más potente –aunque debe estar allí para realizar los cambios que notamos– por lo tanto debe poder existir independientemente de la materia. De ahí que nos enseñen, por el sagrado símbolo del huevo, que aunque la Vida es capaz de modelar la materia, no depende de ella para su existencia. Es autoexistente y no teniendo comienzo, no puede tener fin. Esto está simbolizado por la forma ovoide del huevo.

Cuando tengamos el verdadero conocimiento transmitido por el huevo simbólico, de que la Vida es eterna, sin comienzo y sin fin, nos permitirá darnos cuenta que aquellos que están siendo retirados de la existencia física, están pasando solamente a través de un viaje cíclico, similar a la de la Vida del Cristo Cósmico que penetra en la tierra en el otoño y la abandona en Pascua. Así vemos cómo la gran Ley de analogía trabaja en todas las fases y bajo todas las circunstancias de la vida. Lo que sucede en el gran mundo al Cristo Cósmico, sucederá también en las vidas de aquellos que son Cristos en formación.

Debemos darnos cuenta que la muerte es una necesidad Cósmica bajo la presente circunstancia, pues si estuviéramos aprisionados en un cuerpo del tipo que actualmente usamos y colocados en un ambiente tal como tenemos hoy, para vivir allí para siempre; las enfermedades del cuerpo y la poca satisfactoria naturaleza del ambiente, muy pronto nos cansarían de la vida y clamaríamos para ser liberados.

Trabaría todo progreso y haría imposible que evolucionáramos a mayores alturas, tales como podríamos evolucionar para reencarnar en nuevos vehículos y lograr nuevos horizontes que nos proporcionen nuevas posibilidades de crecimiento. De modo que podemos dar gracias a Dios, que siempre que el nacimiento en un cuerpo concreto es necesario para nuestro mayor desarrollo, la liberación por la muerte ha sido provista para liberarnos del instrumento superado, mientras que la resurrección y un nuevo nacimiento bajo los sonrientes cielos de un nuevo ambiente proveen otra oportunidad para comenzar la vida con una hoja en limpio, y aprender las lecciones que fallamos en comprender antes. Por este método algún día nos haremos tan perfectos como lo es el Cristo Resucitado. Él lo ordenó y Él nos ayudará a obtenerlo.

del libro Temas Rosacruces UNO
publicado por Estudiantes de la Fraternidad Rosacruz de Max Heindel


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jueves, 14 de diciembre de 2017

La esclusa de elevación



LA ESCLUSA DE LA ELEVACIÓN

¿Ha visto el lector alguna vez a los buques cómo marchan por un canal y son elevados de un nivel a otro? Es un proceso muy interesante e instructivo.
Primeramente, el barco pasa a una esclusa donde el nivel del agua es el mismo que aquel de la parte del mar o río en que momentos antes navegaba. Entonces las compuertas de la esclusa se cierran y el buque se ve aislado del mundo externo por las altas paredes del encierro. No puede volver al río de la parte exterior; aún la luz está amortiguada a su alrededor; pero arriba las nubes movibles o el brillo del sol, nos indican su presencia dándonos tranquilidad. El buque tampoco puede elevarse sin auxilio y la ley de gravedad imposibilita al agua, en aquella parte del canal o río, que previamente había surcado el barco, el elevarse a un nivel superior, de aquí que no podamos esperar auxilio por este lado.
También hay compuertas en la parte superior de la esclusa las cuales impiden que las aguas de los niveles superiores puedan inundar las esclusas inferiores, pues de este modo estas aguas se desbordarían en un momento y engullirían el buque que permanece en el nivel inferior, obedeciendo o conformándose a la misma ley de la gravedad. Sin embargo, es desde arriba de donde debe venir la fuerza si el buque debe subir a un nivel superior del río y, para hacer esto con seguridad de éxito, se envía un chorro muy pequeño hacia el fondo de la esclusa, con lo cual se sube al barco, muy lentamente y gradualmente pero con seguridad, hasta el nivel superior inmediato. Cuando este nivel se ha alcanzado, las puertas superiores pueden abrirse sin peligro para la nave y ésta puede surcar adelante sobre el seno expansivo del superior camino acuático. Entonces la esclusa se vacía lentamente y el agua que ella contenía se vierte a la otra parte por el nivel inferior, el cual se eleva igualmente como consecuencia de ello, pero ligeramente. La esclusa se halla entonces dispuesta para elevar otro barco.
Esta es, como se ha dicho al principio, una operación física muy interesante e instructiva, indicando como la destreza y el ingenio dominan grandes obstáculos por el uso de las fuerzas de la naturaleza. Pero esto es un manantial de aun mayor iluminación, en un aspecto espiritual de vital importancia para aquellos que aspiran y se esfuerzan en vivir la vida superior, porque ilustra el único método seguro por el cual el hombre puede elevarse del material, al mundo espiritual y confunde a los falsos maestros, quienes por una ganancia personal, juegan con los deseos en exceso ardientes del falto de preparación, y para aquellos que publican su habilidad para abrir las puertas de los mundos invisibles mediante la entrega de una cantidad por la iniciación. Nuestro ejemplo nos muestra que esto es un imposible porque lo prohiben las inmutables leyes de la naturaleza.
Con objeto de una más amplia dilucidación podemos llamar al río, el río de la vida, y nosotros como individuos somos los barcos que navegan por él; el río inferior es el mundo temporal y cuando le hemos surcado y cruzado a lo largo y a lo ancho durante muchas vidas, llegamos inevitablemente a la esclusa ascensional que está colocada al final. Podemos durante más o menos tiempo detenernos a la entrada y mirar dentro, siendo impelidos por un anhelo interno para penetrar en ella, pero atraídos hacia el río de la vida por otro impulso, volvemos a él. Durante un tiempo largo esta esclusa ascensional, que es alta, se nos antojan sus paredes repelentes y solitarias, mientras que el anchuroso río de la vida se nos presenta alegre y acogedor, verdoso y lleno de barquichuelas semejantes a la
nuestra y así de amorosas y gayas que lo cruzan de acá para allá, pero cuando la vehemencia interna llega a ser suficientemente intensa, finalmente nos lleva hacia la esclusa elevadora y nos llena de la determinación de no volver más al río de la vida mundanal.
Pero aun en tal estado hay algunos que tienen miedo de cerrar la puerta tras de ellos; aspiran ardientemente, en ocasiones, hacia la vida del nivel superior, pero les parece que se hallan menos solos mirando hacia el lado del río de la vida del mundo y, algunas veces,
permanecen en este estado durante varias vidas, extrañándose de no progresar, sin parar mientes en que si ellos no experimentan el influjo espiritual, es sencillamente porque no hay en sus vidas el deseo de la elevación.
Nuestro ejemplo esclarece el asunto mediante una razón tan simple; no importa cuanto pueda rogar y suplicar el capitán, el vigilante de la esclusa nunca pensará en dejar correr el chorro de agua desde arriba, hasta que la puerta de la esclusa haya sido cerrada tras el barco, porque el chorro no elevaría ni una pulgada a la embarcación bajo tales condiciones, sino que el agua correría por las puertas abiertas y se perdería en el río de la vida. Tampoco los guardianes de las compuertas de los mundos superiores abren el chorro de
nuestra elevación, no importa cuan plañideramente podamos rogarles, hasta que por nosotros mismos hayamos cerrado la puerta del mundo detrás de nosotros y cerrándola muy fuertemente respecto a la lujuria de los ojos y al orgullo de la vida, los pecados que tan fácilmente nos vencen y los fomentamos en los licenciosos días mundanales. Debemos cerrar la puerta de todos ellos antes de que realmente estemos en un estado acondicionado para recibir el chorro ascensional, pero una vez que hayamos cerrado de este modo la puerta e irrevocablemente dirigido nuestro frente hacia adelante, empieza el descenso de la gracia espiritual sobre nosotros, lenta pero seguramente, al igual que el chorro de la esclusa eleva al barco.
Pero habiendo dejado al mundo temporal con todos sus placeres detrás y habiendo dirigido nuestros pasos hacia los mundos espirituales, el anhelo y deseo del aspirante se hacen más intensos. A medida que pasa el tiempo nota un aumento en el vacío de los dos lados de sí mismo. El mundo temporal y sus cosas se han desprendido de él como si fuera un vestido; él puede hallarse en cuerpo en tal mundo, llenando sus deberes, pero ha perdido interés en él; está en el mundo pero no es de él; y en cambio, el mundo espiritual al cual aspira para gozar de su ciudadanía se presenta igualmente distante. Se halla completamente solo y su total ser llora y sufre dolor, anhelando la luz.
Entonces llega el turno del tentador: "Yo tengo una escuela de iniciación y estoy en situación de adelantar a mis discípulos mediante una cuota", o palabras semejantes a éstas, pero generalmente más alucinadoras, más sugestivas, y ¿quién será capaz de censurar a los pobres aspirantes por caer en las redes de tales pretendientes? Afortunados pueden llamarse si, como generalmente es el caso, son sometidos simplemente a un ceremonial y concedidos un grado nulo y sin valor, pero alguna que otra vez se encuentran
con uno que ha jugado realmente con la magia y es capaz de abrir las puertas de la corriente del nivel superior. Entonces el rápido descenso del poder espiritual sacude el sistema del desgraciado neófito, como las aguas del río superiores hundirían al fondo de la
esclusa a un barco, si un ignorante o malicioso abriera las compuertas.
El barco debe ser elevado lentamente en gracia a la seguridad y asimismo, debe el aspirante a la elevación espiritual aguardar paciente y persistentemente, siendo absolutamente indispensable la mayor constancia en el bien obrar, así como deben cerrarse las puertas de los placeres del mundo. Si se obra así conseguiremos el ascenso a las alturas de los mundos invisibles segura y ciertamente y podremos tener a nuestra mano todas las probabilidades y ocasiones para el desarrollo del alma que allí se encuentran, puesto que esto es un proceso natural gobernado por leyes naturales, justamente igual a
la elevación de una nave a los niveles superiores de un río utilizando un sistema de esclusas.
¿Pero cómo puedo estar en la esclusa de elevación y servir a mi prójimo? Si el desarrollo del alma viene sólo por el servicio, ¿cómo puedo conseguirlo aislándome? Estas son preguntas que con toda naturalidad pueden hacerse a sí mismos los estudiantes.
Para contestarlas debemos remarcar otra vez que nadie puede elevar a otro si no está él mismo en un nivel superior, no tan por encima que sea inalcanzable, sino suficientemente cercano para que esté dentro de la posibilidad de alcanzarle. Hay muchos, por desgracia,
que profesan enseñanzas superiores, pero viven unas vidas semejantes al vulgo o aun bajo tal nivel. Sus asertos convierten a las enseñanzas elevadas en una mofa y atraen hacia ellas las burlas de los escépticos. Sin embargo, aquellos que "viven" las enseñanzas superiores no necesitan profesarlas por medio de la oratoria; se hallan aislados y en entredicho a despecho de ellos mismos y aunque con inconvenientes por los errores de los "profesionales" con el tiempo ganan la victoria y el respeto y la confianza de los que les
rodean y, con el tiempo, inspiran a éstos el deseo de emularles, convirtiéndose, a despecho de sí mismos y, de este modo, consiguen por este servicio una grandísima elevación de alma.
Ahora es la época del año (Navidad) cuando la cresta de la ola de poder espiritual envuelve al mundo, la cual culmina en el solsticio invernal, cuando Cristo renace en nuestro planeta, y aunque oprimido por las presentes condiciones de la deplorable guerra (desde el punto de vista limitado), la vida de Él que se nos da pródigamente debe ser más fácilmente atraída por el aspirante en esta estación para impulsar el desarrollo espiritual, por lo tanto, todo aquel que esté deseoso de alcanzar los niveles superiores hará bien en mostrar esfuerzos especiales en este sentido durante la época invernal.

del libro "Recolecciones de un Místico", de Max Heindel


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