jueves, 20 de julio de 2017

El combate de la verdad y del error


CAPITULO XII

EL COMBATE DE LA VERDAD Y DEL ERROR

No existen palabras adecuadas para dar una idea de lo que el alma siente cuando se halla frente a frente con la verdad, muy por encima de este mundo (donde el velo de la carne oculta las realidades vivas bajo una máscara) aún más allá del Mundo de del Deseo y de la ilusión, donde formas fantásticas e ilusorias nos hacen creer que distinto de lo que son en realidad. Solamente la región del Pensamiento Concreto, donde los arquetipos de todas las cosas están unidos al gran coro celestial que Pitágoras llamo “armonía de las esferas”, encontramos a la verdad revelada toda su belleza.
Pero el espíritu no puede estar allí por siempre. Esta verdad y realidad — tan ardientemente deseada por todos los que se han sentido impelidos en su busca por una llamada interna más fuerte que los lazos de amistad, parentesco o cualquier otra consideración — no es más que un medio para lograr una finalidad.
La verdad ha de descender a esta región de las formas físicas para que pueda ser de un valor real en la práctica de la vida.
Así resulta que Siegfried, el buscador de la verdad, tiene necesariamente que abandonar la roca de Brunhilde, pasar otra vez por el fuego de la ilusión y entrar de nuevo en el mundo material para ser tentado y puesto a prueba, para comprobar si será fiel a los votos de amor que ha hecho a la Valkiria despertada por él.
Es una batalla muy ardua la que tiene que ganar. El mundo no está preparado para la verdad, y aunque parece desear el conocerla, en realidad conspira por todos los medios a su alcance en el sentido de aniquilar a cualquiera que intente acercársela a sus puertas, pues existen muy pocas instituciones que puedan soportar el deslumbrante brillo de su luz.
Ni siquiera los dioses pueden soportarlo como Brunhilde lo sabe con gran pesar, ¿por qué no fue expulsada por Wotan de Valhal, por haberse negado a usar de su poder en favor de las convenciones? Todos los que se aferran a los convencionalismos, con ánimo de sostener la verdad en sus fueros, tendrán al mundo entero contra ellos y se quedarán solos.
Wotan era su padre y la profesaba sincero cariño. Si, en efecto, el la quería a su modo, pero quería más al poder simbolizado por Valhal. El Anillo del Credo, por el cual él dominaba a la humanidad, era a sus ojos más deseable que Brunhilde, el espíritu de la verdad, y por esta razón la hizo dormir rodeada por el círculo flamígero de la ilusión.
Si de tal modo obran los dioses, ¿qué es lo que se puede esperar de los hombres que no profesan ideales tan elevados y nobles como los que se suponía que ellos, los guardianes de la religión, les inculcaban? Todo esto y más de lo que se puede expresar por palabras (pero sobre lo cual el estudiante hará bien en meditar), pasó como un relámpago por la mente de Brunhilde en el momento que ella se separa de Síegfried y con el fin de ofrecerle
por lo menos alguna probabilidad de ganar la batalla de la vida, le magnetizó de cierto modo todo su cuerpo para hacerle invulnerable. De este modo todos los sitios quedaron protegidos, menos un punto en la espalda, entre los hombros. Aquí tenemos un caso análogo al de Aquiles, cuyo cuerpo había sido hecho invulnerable en todas partes menos en uno de sus talones.
Hay una profunda significación en este hecho, porque mientras el soldado de la verdad lleve su coraza, de la cual habla San Pablo, en la batalla de la vida, y desafíe valientemente a sus enemigos, es seguro que a pesar de los más duros ataques tendrá muchas probabilidades de vencer. Porque haciendo frente al mundo y exponiendo su pecho a las flechas de los antagonismos, calumnias y denigraciones, demuestra que tiene el valor de sus convicciones, y que un poder superior a él, el poder que siempre actúa para el bien, le protege, cualquiera que sea la batalla en la que tenga que combatir. Pero ¡ay! de él sí en algún momento vuelve la espalda. Entonces, cuando no vigile el menosprecio de los enemigos de la verdad, éstos encontrarán en su cuerpo el sitio vulnerable, sea en el tajón,
sea entre los hombros.
Por consiguiente, nos conviene a nosotros y a todos los que aman a la verdad, aceptar esta maravillosa simbología como una lección, y darnos cuenta de nuestra responsabilidad, en el sentido de amar siempre a la verdad por encima de todas las cosas.
La amistad, el parentesco y todas las demás consideraciones mundanales no deberían tener ningún peso para nosotros, comparado con este gran trabajo a favor de la verdad y para la verdad. Cristo, que era la encarnación misma de la verdad, decía a sus discípulos: “Me han odiado a mí, y odiarán a vosotros.”
Así, pues, no nos engañemos: El sendero de principios es un camino áspero y la labor de subirle es ardua. Andando por él perderemos probablemente el trato social con todos nuestros amigos y relaciones. Aunque el mundo proclame hoy en día la libertad religiosa, las persecuciones siguen en pie. Los credos y dogmas están dominando aún, siempre dispuestos a perseguir a todos los que no se adapten a las convenciones. Pero mientras los miremos de frente y sigamos nuestro camino, desdeñando la crítica, la verdad saldrá siempre triunfante de la batalla. Sólo cuando nos comportamos como cobardes, estas fuerzas enemigas nos pueden herir de muerte en nuestro punto vulnerable.
He aquí otro punto: Cuando Siegfried se marcha a la roca de la Valkiria para volver otra vez al mundo material, da a Brunhilde el Anillo del Nibelungo. Este anillo, como queda dicho, fue formado con el oro del Rhin que representa el Espíritu universal, por Alberico el Nibelungo. También recordará el lector que Alberico no pudo modelar esta pepita de oro hasta que no fue perjuro al amor; porque la amistad y el amor cesaron de existir cuando el Espíritu Universal fue rodeado por el anillo del egoísmo. Desde entonces la batalla de la vida se libra con todo su salvajismo: el hombre levanta su mano contra su hermano a impulsos del egoísmo y cada uno va detrás de lo suyo sin tener en cuenta el bienestar de los demás.
Pero cuando el espíritu ha encontrado la verdad y se ha puesto en contacto con las realidades divinas; cuando ha entrado en la Región del Pensamiento Concreto, que es el cielo y ha visto aquella gran verdad de que todas las cosas son una sola, y que, aunque aparentemente aparezcan aquí separadas, hay un hilo invisible uniéndolas todas; cuando el
espíritu ha vuelto así a la universalidad y al amor, entonces ya no podrá separarse nunca más de allí.
De este modo, cuando deja el reino de la verdad, deja también detrás de sí la sensación de separatividad (simbolizada por el anillo) y de este modo se hace universal en su naturaleza. No conoce familia ni país, y piensa como el tan mal interpretado Tomás Payne, que decía: “El mundo es mi patria, y hacer el bien mi religión.” Este estado mental está alegóricamente representado por Siegfried cuando entrega a Brunhilde el Anillo del Nibelungo.
Como el lector debe recordar, las Valkirias eran hijas de Wotan, el dios principal de la mitología del Norte. Ellas pasaban por el aire a caballo y a gran velocidad, para acudir a cualquier sitio donde hubiese un combate mortal, ya fuese entre dos, o entre un gran número de guerreros. En cuanto uno de los combatientes caía muerto, ellas le levantaban dulcemente basta sus cabalgaduras y le llevaban a Valhal, la morada de los dioses, donde
era resucitado y vivía en la gloria por siempre jamás. También conviene recordar que la palabra Valkiria es interpretada como elegido por aclamación. Aquellos que sostenían la batalla de la vida hasta el final, eran elegidos por aclamación para ser los compañeros de los dioses.
Brunhilde era el jefe de estas hijas de Wotan y su caballo Grane era el más rápido de los corceles. Este animal que había llevado siempre tan lealmente en sus lomos al espíritu de la verdad, ella lo dio a su marido; porque la verdad puede siempre ser considerada como la novia de quien la ha encontrado. Por esta razón, el caballo es el símbolo de la rapidez y decisión, con las cuales uno que se ha casado con la verdad es capaz de escoger acertadamente y de distinguir entre la verdad y el error, pero sólo en el caso de que permanezca fiel.
Así, con el amor de la verdad en su corazón y montado sobre el caballo del discernimiento Siegfríed sale para librar la batalla de la verdad y traer el mundo cautivo a los píes de Brunhilde. El cielo y la tierra están en la balanza, porque puede revolucionar el mundo sí sigue siendo fiel y valiente; pero si olvida su misión y se deja enmarañar en la esfera de la ilusión, la última esperanza de redimir al mundo habrá desaparecido. El crepúsculo de los dioses estará muy cerca cuando desaparezca el actual orden de las cosas, cuando los cielos se fundan en ardiente calor, para que del trabajo de la naturaleza nazca un cielo nuevo y una nueva tierra, donde la equidad, cual un manto, cobijará a todos los seres.
Volvamos ahora la vista del cielo, de Siegfried y Brunhilde, a la tierra donde la humanidad, a la cual la verdad ha de liberar, está esperando al héroe anunciado. El mito del Norte nos introduce en la corte de Gunther, un rey honrado y bueno según el criterio del mundo. Gunther, su hermana, es la señora más distinguida del país y su hermano no está casado. Entre los cortesanos hay un tal Hagen, palabra que quiere decir gancho y significa egoísmo inherente. Es descendiente de los Nibelungos, emparentado con Alberico, quien modeló el anillo fatal. Siempre, desde que el anillo salió de sus manos, los Nibelungos han vigilado cuidadosamente a sus poseedores: primero Wotan, que engañó a Alberico y le roban el anillo, después Fafner y Fasolt, los gigantes que habían edificado Valhal para Wotan. y que le obligaron a darles el anillo como parte del pago para rescatar a Freya, la diosa del amor y de la juventud, a la cual Wotan había prostituido y vendido para obtener más poder: después, cuando Fafner mató a Fasolt, los Nibelungos vigilaban estrechamente la cueva donde Fafner yacía oculto, cubriendo con su cuerpo inmenso de dragón el tesoro de los Nibelungos, y Mime, padre adoptivo de Siegfried, pagó con su vida el anhelo de poseer el tesoro codiciado. Ni Síegfried tampoco estaba libre de su cuidadosa vigilancia, salvo en los momentos en que estuvo en la roca de la Valkiria, porque ningún nibelungo ni ningún hombre cobarde o vil puede jamás penetrar al otro lado de las llamas circulares de la ilusión y dentro del recinto de la verdad. Por esta razón los nibelungos, no sabían lo que había pasado con el anillo cuando Siegfried volvió nuevamente al mundo, aunque, naturalmente, ellos suponen que ha quedado con Brunhilde, y al instante empiezan a conspirar para entrar otra vez en su posesión.
La corte de Gunther está en el mismo camino de Siegfried, y Alberico corre a avisar a Hagen que el actual dueño del anillo está cerca. Los dos tratan de averiguar algo sobre el sitio donde pueda estar el anillo, pero cada uno en su corazón corrompido se esfuerza para
engañar al otro y obtener el tesoro para sí solo, porque no hay honor en la batalla del yo separado, cada uno está contra todos los demás sin considerar quiénes sean. Aunque en el
mundo hallemos cooperación para propósito, comunes, la cuestión que predomina en la mente de cada uno de los participantes es: ¿Qué puedo yo sacar de esto? Sólo cuando la
tarea es fácil o se tiene a la vista una recompensa personal, la gran mayoría de la humanidad está dispuesta a trabajar. El apóstol nos dice de “no interesarnos solamente por
los asunto personales, sino de acordarnos  también de los demás”. En los países cristianos hemos asentido a este postulado, pero, ¡ay! qué pocos están dispuestos a vivir según el ideal del servicio altruista.

del libro "El Misterio de las Grandes Óperas", de Max Heindel


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Los auxiliares invisibles y la curación



La Escala Musical y el Esquema de Evolución

CAPÍTULO XI

LOS AUXILIARES INVISIBLES Y LA CURACIÓN

La curación espiritual como se hace en la Fraternidad Rosacruz es hecha por los probacionistas que trabajan por la noche cuando están fuera de sus cuerpos densos cuando duermen.

Son llamados Auxiliares Invisibles, pues no pueden ser vistos con la visión ordinaria. Su trabajo curativo depende de los siguientes factores principales: el grado de vibración del Cuerpo Vital del paciente y el del probacionista, -Auxiliar Invisible- deben estar en perfecta armonía -de esto cuidan los Hermanos Mayores-. El Auxiliar Invisible, durante su conciencia vigilica debe haber decidido convertirse en un dispuesto Auxiliar Invisible al estar en el Plano Invisible. Estos Auxiliares deben ser probacionistas debido que al mismo tiempo que ellos se dedican al probacionismo, comienzan a vibrar al unísono con los Hermanos Mayores de la Orden Rosacruz y cada mañana cuando realizan su ejercicio matutino de concentración ellos aumentan esta vibración.

Los Auxiliares Invisibles son de inestimable valor por la siguiente razón: el Cuerpo Vital del paciente en el cual los Auxiliares trabajan como un tono en su totalidad -lo que está determinado por el signo saliente- estos Auxiliares Invisibles son seleccionados por los Hermanos Mayores y enviados a trabajar en pacientes cuya vibración está en perfecta armonía con el del Auxiliar Invisible seleccionado. Esta es la clave del éxito del trabajo del Auxiliar Invisible. El probacionista, durante su conciencia vigilica ha preparado su mente para ser un trabajador práctico en el Plano Invisible y para comenzar a estar sintonizado con la Vibración de los Hermanos Mayores, pues ellos supervisan el trabajo.
Esta es la razón por la cual un enfermero probacionista en nuestro sanitario trabajo es de inestimable valor, porque un enfermero tal, está sintonizada a la nota-clave del Cuerpo Vital del paciente y la vibración -tono- de los Hermanos Mayores que están a la cabeza de todo el trabajo espiritual que se lleva aquí. Como nadie jamás se vuelve Auxiliar Invisible hasta que el mismo lo decida teniendo en cuenta que el desarrollo de la Mente es el principal trabajo del Período de la Tierra es muy necesario que demos cierta atención sobre cómo el desarrollo Mental es obtenido.
Ningún desarrollo espiritual puede obtenerse sin ayuda de la Mente porque ésta es el lazo entre el Espíritu y sus vehículos inferiores. Las potencias del Espíritu se desarrollan por la esencia del alma -pábulo- alimento del triple Cuerpo. La mente es el único medio de transmitir esta esencia al Espíritu. Cuando más desarrollada está la Mente más eficiente se vuelve como un conductor de los tres vehículos, Físico, Vital y de Deseo hacia el Espíritu.
En el Período de la Tierra los Señores de la Mente radiaron de ellos mismos en el ser Humano el fermento de la Mente. La nota-clave de los Señores de la Mente -Sagitarianos- es Fa mayor. Su escala tiene un bemol, Si bemol; cualquier música escrita en la clave de un bemol va a tender a desarrollar los poderes mentales del hombre.
En el estado presente la mente es una nube informe que penetra y rodea la cabeza. La mente hasta ahora no ha desarrollado ningún órgano. Actúa como un espejo.

.........................................................................SIb
..LA.........SOL..........LA...........SIb.........LA........SOL.........LA
..FA.........MI............FA............FA..........FA........MI............FA
..DO.........DO...........DO............RE..........DO.......DO............DO
-----------------------------------------------------------------------
FA.Ac.....DO.AC......FA.Ac.......SIb.Ac......DO.Ac.....DO.7ªAc...FA.Ac

El espíritu actúa completamente en el Mundo Físico cuando vive su Vida terrestre, excepto cuando el cuerpo está durmiendo o está inconsciente por cualquiera otra causa. Durante las horas vigílicas el Espíritu reside y se conecta con el mundo externo a través del Poder de la Mente. Cuando más desarrollada está la Mente mejor se conecta el Espíritu con el mundo externo. En el estado presente la Mente es una nube informe que penetra y rodea la cabeza. La Mente hasta ahora no ha desarrollado ningún órgano. Actúa como un espejo que refleja el mundo externo permitiendo al Espíritu transmitir sus órdenes, pensamientos, palabras, y acción. El Espíritu genera el pensamiento, lo trasmite a la Mente y la Mente lo enfoca en cierto modo a los centros cerebrales; estos lo transforman en incentivo para la acción.
En el tiempo presente la Mente sin embargo no ha sido focalizada de una manera que permita darle un claro y verdadero cuadro de lo que el Espíritu imagina, no está concentrada. Da cuadros débiles y nebulosos. De ahí la necesidad de la experiencia para mostrar las inadecuaciones de la primer concepción y producir nuevas ideas hasta que la imagen producida por el Espíritu en la substancia Mental haya sido reproducida en la substancia física.
A lo sumo somos capaces de formar a través de la Mente solamente aquellas imágenes que tienen que ver con la forma porque la Mente fue dada al comienzo del Período de la Tierra y por lo tanto está ahora en su forma de etapa mineral; por lo tanto en nuestras operaciones estamos confinados a las formas minerales. Podemos imaginar medios y caminos de trabajar con las formas minerales de los tres Reinos inferiores, pero podemos hacer muy poco o nada con los Cuerpos Vivientes. Es cierto que injertamos ramos Vivientes a árboles Vivientes, partes Vivientes de animales o del hombre a otras partes Vivientes pero no es con la Vida con la que estamos trabajando; solamente con la forma. En realidad estamos dando diferente condiciones pero la Vida que todavía habita la forma hace las condiciones permanentes y no el hombre. Todas las formas creadas por el hombre no tienen vida y van a continuar así hasta que la Mente se vuelva Viviente, es decir, hasta que llegue a una etapa vegetal en su propio desarrollo.
Tres de las glándulas endócrinas están estrechamente conectadas con la Mente del hombre. Las siete glándulas endócrinas mencionadas por Max Heindel como las siete "Rosas sobre la Cruz", en el cuerpo Vital son los centros Espirituales relacionados con Urano, Neptuno, Mercurio, Venus, el Sol y Júpiter. Neptuno rige la glándula pineal. Urano la pituitaria. Mercurio la tiroides, Venus el Timo. El Sol el bazo. Júpiter las dos suprarrenales. La nota-clave de cada uno de estos Planetas al sonar continuamente en su tono, está gradualmente despertando el centro Espiritual correspondiente de la glándula a la cual se relaciona. Cuando el centro Espiritual de cada una de éstas se despierta en actividad dinámica las siete glándulas se conectarán en el Espíritu con el plano invisible al cual cada planeta está relacionado. El tono de Júpiter regente de las dos suprarrenales gradualmente va a despertar y desarrollar los Poderes Espirituales de estas dos glándulas y por lo tanto ayudará al hombre para que aprenda las lecciones correspondientes a la Región Química del plano físico. El tono del Sol, regente del bazo va gradualmente a despertar las Potencias Espirituales de esa glándula y por lo tanto ayudarán al hombre para aprender las lecciones de la Región Etérica del Plano físico. El tono de Venus regente del Timo, va a desarrollar los poderes espirituales de esta glándula y ayudará al hombre a aprender las lecciones pertenecientes al Mundo del Deseo. El tono de Mercurio, regente de la glándula tiroides va a despertar y desarrollar los poderes espirituales de esta glándula y ayudará al hombre a aprender las lecciones pertenecientes al Mundo del Pensamiento. El tono de Urano regente de la glándula pituitaria va a despertar los poderes potenciales y espirituales y ayudar al hombre a aprender las lecciones correspondientes al Espíritu de Vida.

El tono de Neptuno, regente de la glándula pineal va a despertar y desarrollar el Poder Potencial y Espiritual de ella y así poder ayudar al hombre a obtener las lecciones pertenecientes al mundo del Espíritu Divino.

del libro "Temas Rosacruces" Tomo Segundo, 
de la Fraternidad Rosacruz de Max Heindel


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miércoles, 19 de julio de 2017

El renacimiento y la bebida letal


CAPITULO XIII

EL RENACIMIENTO Y LA BEBIDA LETAL

El nacer no a sido un sueño y un olvido
El alma que sale con nosotros, la estrella de nuestra vida
Se ha puesto en alguna otra parte
Y viene de muy lejos.
WORDSWORTH

Cuando Siegfried abandona la roca de la Valkiria y llega a la corte mundana de Gunther, se le da una bebida calculada para hacerle olvidar todos los detalles de su vida pasada hasta aquel momento, y también a Brunhilde, el espíritu de la verdad, que él había conquistado por sus méritos.
Generalmente se supone que la doctrina del renacimiento es enseñada solamente en las antiguas religiones del Oriente, pero un estudio de la mitología escandinava desvanecerá muy pronto esta suposición errónea. Los escandinavos creyeron, en efecto, en el renacimiento y también en la ley de causa y efecto tal como se aplica a la conducta moral,
hasta que el Cristianismo veló estas doctrinas por las razones explicadas en el Concepto Rosacruz del Cosmos. Resulta curioso observar la confusión que se originó cuando la antigua religión de Wotan fue reemplazada por el Cristianismo. Los hombres entonces creían en la reencarnación en el fondo de sus corazones, pero la repudiaban exteriormente,
como demostrará la siguiente historia que se cuenta del Santo Olaf, rey de Noruega, uno de los primeros y más ardientes convertidos al Cristianismo. Cuando Asta, la esposa del rey Harold, estaba de parto, pero no podía dar a luz, un hombre vino a la corte con algunas
alhajas; respecto de las cuales dijo lo siguiente: el rey Olaf Peirstad que había reinado en Noruega hacía muchos años y era el antepasado directo de Harold, se le había aparecido en sueños instigándole a que abriese el gran montón dé tierra donde estaba sepultado, y
después de haber separado la cabeza del resto del cadáver con una espada, que cogiese
ciertas joyas que estaban en el ataúd, para llevarlas a la reina, cuyos dolores de parto cesarían entonces en seguida. Las joyas fueron llevadas a la estancia de la reina, la cual dió a luz poco después a un niño, que fue llamado Olaf. Era creencia general que el espíritu de Olaf Geirstad había pasado al cuerpo del niño, que qué llamado como él.
Muchos años después, cuando Olaf era ya rey de Noruega y se había convertido al Cristianismo, pasó a caballo un día, como de costumbre, por el montón de tierra donde estaba sepultado su antecesor y un cortesano que le acompañaba le preguntó: “Es verdad,
Señor, que vos estuvisteis algún tiempo sepultado en este túmulo?” “Jamás, replicó el rey, ha vivido mí espíritu en dos cuerpos.” “Sin embargo, se afirma que se os ha oído decir, pasando por este túmulo: “Aquí estuve yo; aquí he vivido.” “Nunca he dicho semejante cosa”, replicó el rey, “y nunca la diré”. El se quedó muy desconcertado, alejándose rápidamente de aquel lugar, probablemente para evitar la discusión sobre una creencia interna que todos los dogmas de la nueva fe no podían desarraigar.
En efecto, todos los pueblos antiguos, tanto los del Este como los del Oeste, sabían acerca del nacimiento y de la muerte muchas cosas que se han olvidado en los tiempos modernos, porque la segunda vista prevalecía entonces más que ahora. Pero aun hoy en día muchos aldeanos de Noruega afirman que pueden ver al espíritu saliendo del cuerpo en el momento de la muerte, en forma de una nube blanca y estrecha, lo cual es, naturalmente, el cuerpo vital, y la enseñanza Rosacruz — de que los muertos revolotean alrededor de su
morada terrestre durante algún tiempo después de la muerte, que están revestidos de un
cuerpo luminoso y de que están profundamente afligidos por el pesar de sus familiares —
era conocimiento general entre los antiguos escandinavos.
Cuando el difunto rey Helge de Dinamarca se materializó para aliviar la pena de su viuda, y ella exclamó en su angustia: “El rocío de la muerte bañado a su cuerpo guerrero”, él contestó:
“Tú, Sigrona, eres la única causa por la cual Helge está bañado con rocío de pesadumbre. Tú no quieres cesar en tus lamentos ni secar tus lágrimas amargas. Cada lágrima sangrienta cae en mi pecho como un pedazo de hielo. ¡No me dejarán descansar en paz!”.
Cuando los estudiantes se dan cuenta del hecho de la reencarnación, generalmente se extrañan de que se les haya borrado la memoria de sus vidas pasadas y muchos están poseídos de un deseo abrumador de conocer el pasado. No pueden comprender la ventaja
derivada de la bebida letal del olvido y miran con envidia a las personas que afirman que conocen sus pasadas vidas, cuando aseguran que han sido reyes, reinas, filósofos, sacerdotes, etcétera. Hay, sin embargo, una intención muy benévola en este olvido, porque
ninguna experiencia tiene valor en la vida si no es por la impresión que deja por medio de la experiencia “post-mortem” en el purgatorio o en el cielo. Esta impresión actúa entonces de tal modo que al mismo tiempo dirige, evita o provoca cierta línea de acción, y esta provocación o impulsión, aunque disociada de la experiencia, o mas bien por estar disociada de la experiencia de la cual fue extractada, actúa con una rapidez mayor que la del pensamiento.
Para aclarar bien este detalle, podríamos comparar su mecanismo al de un fonógrafo, el cual, puesto en marcha, tendrá como efecto el de que una batería de diapasones colocada cerca de aquél, vibre a medida que suenan las distintas notas. Desde el punto de vista exterior, parece que no existe razón alguna de que cierta cortadura dentada en el mecanismo de un fonógrafo corresponda a otra cortadura en el diapasón y cuando la aguja cae en esta cortadura dentada, que se produzca un sonido definido que haga vibrar al diapasón. Pero que lo comprendamos o no, queda demostrado que existe una unión de tono entre aquella pequeña cortadura dentada y el diapasón. Y esto no depende de la comprensión de cómo la señal se imprimió en el mecanismo, ni de lo que produjo el efecto
que el diapasón respondiese a aquella vibración. El hecho existe, aunque no conozcamos
todos los detalles que se refieren a él.
De modo semejante, cuando hemos tenido cierta experiencia en la vida, sea agradable o al contrario, se condensa en la experiencia después de la muerte, dejando una impresión en el alma, para prevenir, si es del purgatorio, y para estimular, si es del cielo. En una vida posterior, cuando se presente una experiencia semejante a la que provocó la impresión, la vibración es notada por el alma. Despierta entonces el tono de pena o alegría, según, el caso, en el recuerdo de la vida pasada, mucho más rápidamente y exactamente que sí la misma experiencia fuese reproducida ante nuestra vista mental. Porque, aun en la época, actual, es posible que no viésemos la experiencia en su verdadero aspecto, por estar impedido por el velo de la carne, pero el fruto de la experiencia, recogido en el cielo o en el
infierno, nos indica inequívocamente si debemos imitar el pasado o huir de él.
Además, vamos a suponer que realmente conocemos nuestras vidas pasadas; que hemos adquirido este conocimiento por medio de nuestros esfuerzos actuales de vivir bien y dignamente. Vamos a suponer que habíamos vivido vidas de libertinaje, crueldad, crímenes y egoísmo. Si ahora la gente nos despreciase en concordancia con esos actos vituperables, diríamos seguramente que no se nos deberla juzgar por lo pasado, y que la gente no tenía razón para condenarnos al ostracismo. Sostendríamos que nuestra vida actual de dignos esfuerzos debería ser la base del juicio con la exclusión de los actos anteriores, y en esto tendríamos muchísima razón. Pero entonces, y basándonos en esta misma razón, ¿porqué exigir honores, adulación o admiración, en esta vida, aduciendo el pretexto de haber sido reyes y reinas en el pasado? Aunque fuera verdad que hubiéramos ocupado semejantes puestos, ¿por qué exponernos a la risa de los escépticos, contando semejantes historias? De modo que, teniendo memoria de nuestras pasadas vidas o sin tenerla, es mejor concentrar nuestros esfuerzos hacia las más elevadas posibilidades que hoy se nos ofrecen.
No hay duda de que uno que es capaz de estudiar en la Memoria de la naturaleza y que lo hace con el objeto de la investigación, en relación con el progreso y la evolución del hombre, llegará, más tarde o más temprano, a ponerse en contacto con vislumbres de su
pasado. Pero el verdadero servidor que se siente realmente como un trabajador de la viña de Cristo, nunca se permitirá a sí mismo apartarse del camino del servicio y seguir la huella de la curiosidad. El discípulo que recibe instrucciones de los Hermanos Mayores, es prevenido en la primera iniciación de no emplear nunca sus poderes para satisfacer la curiosidad y en todas las visitas posteriores al Templo se le inculca constantemente esta idea.
Las fronteras entre el uso legítimo e ilegítimo de los poderes espirituales son tan finas y sutiles, que, a medida que uno progresa, las restricciones que se le imponen se multiplican de tal modo que, si esto se contase a personas profanas, el noventa por ciento de ellas diría: “.!Pero para qué sirve entonces el tener la vista espiritual o el poder salir del cuerpo? Cuando usted se halla tan cohibido, parece que la posibilidad de quebrantar la ley se multiplica de tal forma que escasamente vale la pena de poseer tales facultades.’ Sin embargo, éstas son de gran valor, y la responsabilidad no es más que el resultado natural de un mayor progreso.
Un animal toma libremente todo lo que desea: no comete ningún pecado y no se le hace responsable por su acto, porque no sabe obrar mejor. Pero tan pronto como la idea de “mío” y “tuyo” ha quedado impresa en nuestra conciencia, entonces viene también la responsabilidad. Esta última aumenta a medida que crece nuestro conocimiento y cuanto más finas las cualidades del alma, tanto más sutiles las separaciones entre la verdad y la
mentira. En nuestra vida diaria observamos que las normas de lo permitido, y de lo no permitido varían según la índole de cada individuo.
Cuando aspiramos a obtener aquel poder que nos permita conocer lo pasado, veremos que no estamos justificados para emplearlo para nuestra propia exaltación ni para obtener riquezas o poderes de este mundo. Así, pues, resulta que la vida o las vidas que hemos vivido están ocultas a nuestra vista intencionadamente, hasta que sepamos el modo de abrir la puerta, y cuando tengamos la llave es probable que no queramos usarla.
Por esta razón, se da a Siegfried la bebida letal en el momento de entrar en la corte de Gunther, y en el acto olvida toda su vida pasada con Mime, el enano, quien le reclama como a su hijo. Olvida cómo forjó la espada mágica, “el coraje de la desesperación”, que le
ayudó tanto en el combate contra Fafner, el espíritu de la pasión y del deseo. Olvida que de
este modo había ganado el Anillo de los Nibelungos, el emblema del egoísmo, por el cual obtuvo el conocimiento de su verdadera identidad espiritual y mató a Mime, la personalidad, que injustamente afirmaba ser su progenitor. Olvida que, como espíritu libre, intrépido sin miedo, rompió la lanza de Wotan, el guardián del credo, y siguió al pájaro de la intuición a la morada del durmiente espíritu de la verdad. Olvida su matrimonio con Brunhilde y el voto de altruismo pronunciado cuando la daba el anillo.
Pero todos estos importantes acontecimientos han dejado su impresión en su alma, y ahora se ha de llevar la prueba a cabo para saber si esta impresión ha sido profunda o superficial. La tentación llega a nosotros, vida tras vida, hasta que el tesoro acumulado en el cielo haya sido probado por la tentación en la tierra, para ver si resiste o no al ataque de la corrupción. Después del bautismo, cuando el Espíritu de Cristo hubo bajado al cuerpo carnal de Jesús, fue llevado al desierto de la tentación para probar su debilidad o su fuerza.
Y similarmente, después de cada experiencia celeste debemos esperar el ser llevados otra
vez a la Tierra, para demostrar en ella si soportamos o no el tormento de la aflicción.

del libro "El Misterio de las Grandes Óperas", de Max Heindel


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El poder curativo de la música





La Escala Musical y el Esquema de Evolución

CAPÍTULO X

EL PODER CURATIVO DE LA MÚSICA

Las vibraciones son Vida manifestada y el origen de todas las cosas Creadas que existen o hayan existido.

La música y los colores, ambos son el producto de cierta cantidad de Poder Vibratorio. Cuando los grados vibratorios son armónicos producen sanidad y construcción; pero los discordantes son destructivos y desintegrantes aún hasta el punto de la disolución. El sonido da origen al color y solamente el sonido claro melodioso puede producir un color bello, atractivo, inspirador.

El Espectro Solar refleja siete colores distintos: rojo, anaranjado, amarillo, verde, azul, índigo y violeta. Hay siete tonos producidos en el teclado del piano por las teclas blancas de una octava: Do corresponde al rojo; RE al anaranjado; MI al amarillo; FA al verde; SOL al azul; LA al índigo; SI al violeta.

Cuando una octava musical termina; otra comienza y progresa justamente con el doble de vibraciones que se usó en la primera octava; de acuerdo con esto las mismas notas se repiten en una escala más aguda.


Lo mismo sucede con la escala de colores, cuando la escala de colores visibles al ojo ordinario termina en el violeta, otra octava de colores más agudos invisibles justamente con el doble de vibraciones comienza y progresa con la misma ley.

Aries tiene control general sobre la cabeza y los diversos órganos de ésta, y los ojos; pero la nariz está bajo la regencia de Escorpio. De acuerdo con esto una enfermedad de cualquiera de estos órganos, excepto la nariz, será beneficiada por música tocada suavemente en la clave de SI bemol mayor. Las enfermedades de Aries son: dolor de cabeza, neuralgia, y condiciones de trance, enfermedades de cerebro y hemorragia cerebrales. El remedio para combatir estas enfermedades es, música tocada suavemente en el tono LA bemol mayor.

Tauro rige el cuello, la garganta, el paladar, la laringe, las amígdalas, la mandíbula inferior, las orejas, la región occipital del cerebro, el cerebro, el atlas, las vertebras cervicales, carótidas, venas yugulares, y algunos vasos menores; la música tocada en el tono de Mi bemol mayor es de gran beneficio cuando cualquiera de estos elementos comienzan a mostrar signos de enfermedad.

Las enfermedades de Tauro son: Paperas, Difteria, Crup, Apoplejía. Como cada Signo siempre reacciona sobre el Signo opuesto, las afecciones en Tauro, pueden también producir, enfermedades venéreas, constipación, o menstruaciones irregulares.

Géminis rige las manos, hombros, brazos, pulmones, glándula Timo y costillas superiores. Cualquier enfermedad que ataque cualquiera de estas partes puede ser controlada y disipada con música tocada suavemente en la clave de FA# sostenido mayor.

Las enfermedades de Géminis son: Pulmonía, Neumonía, Pleuresía, Asma, e inflamación del Pericardio. La música tocada suavemente en FA sostenido mayor es beneficiosa pues contrarresta la actividad de estas enfermedades.
Cáncer rige el esófago, estómago, diafragma, páncreas, mamas, lóbulos superiores del hígado y el conducto toráxico.

Enfermedades: Indigestión, Meteorismo en el estómago, Tos, Hipo, Hidropesía, Melancolía, Hipocondría, Histeria, Cálculos vesiculares, e Ictericia. Las enfermedades mencionadas bajo la influencia de Cáncer son contrarrestadas por la música tocada suavemente en Sol# sostenido mayor -La bemol-.

Leo rige el corazón, la región dorsal de la médula, columna, médula espinal y aorta. Las afecciones son: Regurgitación, Palpitaciones, Desmayos, Aneurismas, Meningitis espinal, Curvatura de la columna, arteriosclerosis, Angina de Pecho, Hiperemia, Anemia e Hidremia. La música tocada suavemente en la clave de LA# sostenido mayor -Si bemol- dan alivio a los que sufren estas enfermedades.

Virgo rige la región abdominal, el intestino, grueso y delgado, los lóbulos inferiores del hígado y el bazo. Las afecciones de Virgo producen Peritonitis, Tenia, Asís, Indigestión. Interferencia con la absorción del quilo, Fiebre tifoidea, Cólera y Apendicitis. La música para aliviar estas enfermedades es en Do natural, suavemente administrada.

Libra rige los riñones, Glándulas suprarrenales, región lumbar de la columna, Sistema Vasomotor y piel. Las enfermedades de Libra son Poliuria o Aluria, inflamación de los uréteres que que conectan los riñones con la vejiga.

Enfermedad de Bright, Lumbago, Excema y otras enfermedades de la piel; la música para estas enfermedades se toca suavemente en la nota-escala de Re mayor.

Escorpio rige la vesícula, uretra, órganos genitales en general y también el recto y el Colon descendente, el Asa sigmoidea, la Próstata y los huesos de la nariz.

Las enfermedades de Escorpio son: Catarro nasal, Adenoides, Pólipos, Trastornos de Útero y de Ovarios, varias enfermedades Venéreas, Estrechez e Hipertrofia de la próstata, irregularidades en las Menstruaciones, Leucorrea, Ruptura, Cálculos Renales y Litiasis. La nota-clave de Escorpio es Mi mayor, la música tocada suavemente en esta clave dispersa las enfermedades de Escorpio.

Sagitario rige las caderas y los muslos, el fémur, el ilíaco y las regiones sacra y coxígea de la columna, las arterias y venas ilíacas y los nervios ciáticos. La música tocada suavemente en la escala de FA mayor es el mejor tratamiento para estas enfermedades.

Capricornio gobierna la piel y las rodillas, tiene acción refleja sobre el estómago y está gobernado por el signo opuesto Cáncer. La música tocada en la escala de Sol mayor es la mejor para curar las enfermedades de Capricornio, que son las siguientes: Excema y otras enfermedades de la Piel, Erisipela, Lepra y trastornos Digestivos.

Acuario rige los tobillos, miembros desde las rodillas hasta los tobillos y también tiene una acción reflejada sobre el signo opuesto, Leo; las afecciones de Acuario producen: Venas varicosas, rodillas torcidas, irregularidades en el trabajo cardíaco e Hidropesía. la nota-escala de Acuario es LA mayor. La música tocada suavemente es la mejor para curar las enfermedades comunes de Acuario.

Piscis gobierna los pies y los dedos, también tiene acción refleja sobre la región abdominal dominada por el signo opuesto, Virgo. Las afecciones indican trastornos y deformidades de los pies, enfermedades intestinales e Hidropesía, también el deseo de beber drogas que pueden llevar al deliriums tremens. La música tocada suavemente en SI mayor es la mejor para combatir las enfermedades mencionadas.

del libro "Temas Rosacruces" Tomo Segundo,
de la Fraternidad Rosacruz de Max Heindel


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martes, 18 de julio de 2017

El crepúsculo de los Dioses


CAPITULO XIV

EL CREPÚSCULO DE LOS DIOSES

Cuando Siegfried llega a la corte de Gunther, Gutrune la hermana del rey le entrega la copa mágica del olvido. Desde entonces en adelante pierde la memoria del pasado y de Brunhilde, el espíritu de la verdad y se halla como un alma desnuda, dispuesta a entrar en la batalla de la vida. Pero está armado de su armado de su experiencia anterior. La espada de Nothung, el “coraje de la desesperación” con la cual combatió contra la codicia y el credo simbolizados por el dragón Frafner, y el dios Wotan, está todavía con él; e igualmente
Tarncap, o el casco de la ilusión, que es un buen símbolo de lo que en los tiempos modernos llamamos poder hipnótico, porque cualquiera que se ponía aquel casco mágico
en la cabeza aparecía a los demás en la forma que él deseaba; y tiene además el caballo de Brunhilde, Grane, el discernimiento, gracias al cual puede siempre descubrir la verdad y
distinguirla del error y de la ilusión. También dispone de poderes que puede emplear para el
bien o para el mal, según le plazca.
Como queda dicho, nuestra idea sobre lo que es la verdad cambia a medida que progresamos. Gradualmente subimos por el áspero sendero de la evolución, y entre tanto
nos aparecen fases de la verdad que hasta ahora no habíamos nunca apercibido, y lo que es verdad en cierto estado, es error en otro. Sin embargo, cada vez que estamos en un cuerpo físico vemos a través del velo de la ilusión, simbolizado por la llama de Loge que rodea a la roca de Brunhilde, su rápido corcel Grane, el discernimiento, está también con nosotros; y con tal que le aflojemos las riendas, la materia cerebro-mental, que está cargada con la bebida letal del olvido, no podrá nunca obtener la ascendencia sobre el espíritu.
La primera época atlante, cuando los humanos vivían como inocentes “Hijos de la Niebla” (Nibelungos) en las cavidades nebulosas de la tierra, está representada en el Rhinegold (oro del Rhin). La época atlante posterior, fue una edad de salvajismo, cuando la humanidad fue perjura con el amor, como hizo Alberico, y formó “el anillo” del egoísmo, empleando sus energías para adquisiciones materiales simbolizadas por “el tesoro” del Nibelungo, para cuya conquista luchan gigantes, dioses y hombres con brutalidad salvaje y
vil astucia, tal como queda demostrado en “La Valkiria”.
La primera época aria tiene la característica del nacimiento del idealista, simbolizado por los Walsungs” (Siiegmund, Síeglinda, Siegfried), una nueva raza que aspiraba con ardor sagrado a cosas nuevas y más elevadas; campeones valientes que tenían el coraje de sus propias convicciones y estaban siempre dispuestos a luchar por la verdad tal como ellos la veían, y a dar sus vidas como prenda para sostener sus sinceras convicciones. Así la edad del salvajismo realista, cedía el sitio a una era de hidalguía idealista.
Ahora estamos en la última parte de la época aria. Los buscadores de la verdad del pasado, han abandonado otra vez la roca rodeada de llamas de Brunhilde. Otra vez estamos envueltos en el velo de la carne y hemos tomado la bebida letal y ahora estamos
actualmente representando el último acto del gran drama épico “El crepúsculo de los dioses”, que es idéntico en su significación a nuestro Apocalipsis cristiano. “El evangelio del Reino” nos ha sido anunciado, “El Camino, la Verdad y la Vida” ha quedado abierto para nosotros, como lo fue para Siegfried; y estamos ahora en el momento de la probación, como él estuvo en la corte de Gunther, para ver sí queremos vivir como “casados con la verdad”. o si vamos a sacarla de su escondite y prostituirla, como hizo Siegfried. A fin de obtener la mano de Gutrune, sacó violentamente el emblema del egoísmo, el Anillo de los Nibelungos, de la mano de Brunhilde y le puso otra vez en su dedo; él cogió a Gutrune y se
presentó con ella a Guntber para que fuese su mujer; él la prostituyó y él mismo cometió adulterio con Gutrune, porque estando casado ya con la verdad, es un adulterio espiritual buscar los honores de este mundo.
El cielo y la tierra han quedado ultrajados por este horrendo abuso de la verdad. El gran Mundo Ash, el árbol del ser y de la vida, tiembla en sus raíces, donde Urd, Skuld y Verdande, el pasado, el presente y el futuro mueven los hilos del destino. Se aumenta la oscuridad de la tierra; la lanza de Hagen encuentra el único punto vulnerable en el cuerpo de Siegfried — su vida es el castigo que se le impone — y como el ideal más elevado de la
época ha fracasado, no vale la pena perpetuar el orden de cosas existentes. Por esta razón
Heimdal, el guardián celeste, toca la trompeta y los dioses cabalgan en solemne procesión
por el puente del arco iris por última vez, para enfrentarse con los gigantes en la batalla final: provocando así la destrucción del cielo y de la tierra.
Este es un punto muy significativo. Al principio del drama hallamos a los nibelungos “en el fondo del río”. Alberico, más tarde, forja “el anillo” en el fuego, que puede sólo arder en la clara atmósfera de la edad aria. Durante aquella época los dioses celebraban también sus sagrados concilios en el puente del arco iris, que es el reflejo del fuego del cielo. Cuando Noé había llevado a los semitas primitivos a través del “diluvio”, encendió el primer fuego. “El arco” fue colocado entonces en las nubes para permanecer allí durante toda esta edad y se tomó el acuerdo de que en todo este tiempo no cesarían los ciclos alternos, verano e invierno, día y noche, etcétera. En el Apocalipsis (IV, 3) a San Juan se le ofrece la instrucción respecto de “cosas que han de suceder después”, por “uno que está rodeado de un arco iris”; y más lejos (X, 1- 6) un ángel poderoso con un arco iris en la cabeza proclama solemnemente el fin de los tiempos. Así el mito del Norte y la enseñanza cristiana demuestran claramente que la época comenzó cuando el arco fue colocado en las nubes y cuando sea quitado de allí la época terminará y un nuevo estado de cosas, tanto físicas como espirituales, empezará a manifestarse.
El otro fenómeno de estos tiempos de turbación es mencionado en el antiguo mito.
Loge, el espíritu de la ilusión, tiene tres hijos: la Serpiente Midgaard que rodea al mundo en
forma de círculo, mordiéndose su propia cola, es el océano que refracta y tuerce todos los objetos sumergidos en él. Los hombres temen a este elemento traidor y siempre han palidecido pensando lo que sucedería si su furia se desencadenase. El lobo Fenrís, la atmósfera, es también un hijo de la ilusión (óptica), y el rugido horroroso de la tempestad puede hacer temblar al corazón más valiente. Hel, la muerte, es el tercero de los hijos de Loge, y la “reina del terror”. Antes de que el hombre entrara en la existencia concreta, como fue descripto al principio del gran mito y en el Génesis, su conciencia estaba concentrada en los mundos espirituales donde los elementos de ilusión, Loge (fuego), Fenris (aire) y la Serpiente (agua) no existen; por siguiente la muerte era también una manifestación desconocida. Pero durante la época presente en la cual la constitución del cuerpo humano está sujeta a la acción de los elementos, la muerte también impera.
Al sonido de la trompeta de Heimdal, todos los factores de destrucción adelantaron con ímpetu hacia el valle Vigrid, la parte opuesta a Armageddon, donde los dioses de todos los credos y sus juramentados servidores se hallaban reunidos para su última defensa. Los hijos de Muspel (el fuego físico) se adelantan desde el Sur, derrumbando al puente del arco
iris. Los gigantes de la Escarcha avanzan desde el Norte. Con horrorosos rugidos pasa Fenris, la atmósfera impelida por la tempestad, barre la tierra. Tan terrible es su velocidad, que la fricción genera fuego, y por esta razón se dice que su mandíbula inferior está en la tierra; que la superior llega al sol, y que de las ventanas de su nariz salen llamas. Este elemento se engulle a Wotan, el dios que gobernaba la edad del aire, cuando el arco estaba en las nubes. La serpiente Midgaard, o elemento acuario, es vencida por Thor, el dios de los truenos y de los relámpagos, pero cuando las descargas eléctricas se han librado finalmente del elemento agua, entonces ya no puede haber ni truenos ni relámpagos y por ende el mito escandinavo nos informa que Thor muere del humo que sale de la Serpiente. En nuestro Apocalipsis cristiano también nos hablan de truenos y relámpagos, y se nos dice que finalmente “se acabará el mar”.
Pero como el Fénix sale rejuvenecido y hermoso de sus propias cenizas, así también una nueva tierra más bella y más etérea, fue vista por la antigua profetisa, saliendo de la gran conflagración, en la cual “los elementos fueron disueltos por un calor abrasador”. Esta nueva tierra fue Llamada “Gimle”. No estaba falta de habitantes, puesto que durante el proceso de la gran conflagración un hombre y una mujer, llamados Lif y Liftharaser (lif significa vida), fueron salvados, y de ellos nace una nueva raza que vive en paz y cerca de
Dios.
“Veo un aposento alto, más brillante que el sol, techado de oro. En la cúspide de Gimle vivirá una raza virtuosa, gozando de eterna beatitud.
“Allí viene el Todopoderoso — el Padre — desde arriba, en todo su poder, al consejo de los dioses. El es el que piensa por todos, pronuncia sus sentencias; hace cesar las luchas y establece la paz que ha de durar eternamente.”
Así el antiguo mito escandinavo enseña, desde otro punto de vista, las mismas verdades que las que se encuentran con mayor amplitud en las Escrituras cristianas, desde el Génesis hasta el Apocalipsis: y es muy importante que nos demos cuenta de la verdad de
estas leyendas.
Hay, desgraciadamente, muchas de la clase descripta por San Pedro cuando dice:
“Donde está la promesa de su venida?. Pues desde que los padres cayeron en el sueño, todas las cosas continúan como estaban en el principio”.
Hay muy pocos que aprecian la importancia de la afirmación contenida en el segundo capítulo del Génesis, que “una niebla se levanto del suelo y regó la tierra antes de que lloviera”, y que de este modo los hijos de la niebla debieron ser fisiológicamente distintos del hombre actual que respira aire, desde que la niebla se condensó y se transformó en el mar. Pero tan seguro como se produjeron estos cambios en el pasado, con la misma seguridad se producirá otro cambio en lo por venir. Es posible que no suceda mientras nosotros vivamos - “aquella hora ningún hombre la conoce, ni los ángeles, ni tampoco el Hijo”, — pero se nos repite a menudo la advertencia de Noé en este mismo sentido. En aquellos días comían y bebían, se casaban y se daban en matrimonio, pero de repente las aguas cubrieron a todos, y con la sola excepción de aquellos que habían hecho evolucionar los requisitos fisiológicos nuevos, los pulmones, necesarios para vivir bajo las condiciones nuevas, perecieron. El Arca salvó de la catástrofe a los precursores.
Con el fin de pasar sin sucumbir por el próximo cambio, se necesita un “traje de bodas”, y es de suma importancia que empecemos a prepararlo. El “soma psuchicon” o cuerpo del alma, que San Pablo menciona (1 Cor. XV, 45), un vehículo etéreo de primordial importancia; puesto que cuando los elementos presentes hayan sido disueltos en el cambio venidero, ¿cómo podremos seguir viviendo si podemos tan sólo funcionar en un cuerpo denso como ahora?.
La raza germano-anglo-sajona será por cierto sucedida por otras dos antes de que la Sexta Época se manifieste definitivamente, pero actualmente, y de nuestras generaciones está preparándose la simiente para la Edad Nueva. Es precisamente la misión de la Orden Rosacruz, la que por mediación de La Fraternidad Rosacruz, ha de promulgar un método científico de desarrollo, adaptado especialmente a la humanidad occidental, y por el cual sea factible preparar este traje de bodas, para poder acelerar la llegada del día del Señor.


del libro "El Misterio de las Grandes Óperas", de Max Heindel


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El arquetipo y el cuerpo físico


La Escala Mundial y el Esquema de Evolución

CAPÍTULO IX

EL ARQUETIPO Y EL CUERPO FÍSICO

Las notas musicales son: Do - Re - Mi - Fa - Sol - La - Si, las cuales forman un intervalo de siete tonos, la base de la armonía de las Siete Esferas.

Las vibraciones de Urano y Neptuno no ejercieron su influencia en el progreso material del hombre. Sin embargo los más avanzados de la humanidad están comenzando a percibir sus vibraciones.

Los tonos de estos dos Planetas agregados a los Siete hacen Nueve, el número de la humanidad.

Los siete de estos dos Planetas agregados a los Siete hacen Nueve, el número de la humanidad.

Los siete tonos mayores de la escala cuando suenan correctamente tienen en sí los Poderes Creativos y Constructivos de Dios. Las manifestaciones de los tonos menores son de naturaleza subjetiva o asimilativa y no crean. El Hogar de los cinco tonos menores es el Tercer Cielo -Región del Pensamiento Abstracto-.

Cuando el Espíritu deja el cuerpo Denso en el momento de la muerte y pasa a través del Mundo del Deseo, el Mundo del Pensamiento Concreto -Segundo Cielo- y el Mundo del Pensamiento Abstracto -Tercer Cielo-, él queda allí por un tiempo antes de volver a renacer en la tierra. Cuando llega ese tiempo deja el Mundo del Pensamiento Abstracto y entra en el Mundo del Pensamiento Concreto.

Allí la música de las esferas pone en vibración inmediatamente el átomo simiente del Cuerpo Denso y uno de los Planetas vibra en particular armonía con el átomo-simiente del Cuerpo Denso del Espíritu.

Cada tono Planetario es así modificado de manera que se conforma al tono básico del Planeta en armonía con el átomo simiente del Cuerpo Denso y es por lo tanto el Regente Planetario de esa Vida en la tierra específica del Espíritu. Cuando los tonos de varios Planetas imprimen sobre el átomo simiente del Cuerpo Denso cada uno a su turno ayuda a construir el Arquetipo del Espíritu y las líneas de Fuerza Vibratoria formadas en el Arquetipo posteriormente atraen y arreglan en una forma ordenada los átomos Densos del Cuerpo Físico. Entonces ambos, el Arquetipo y el Cuerpo Físico expresan adecuadamente la armonía de las Esferas como ésta sonaba durante el Período de Construcción Arquetípica.

La medida del tiempo que transcurre desde que el Espíritu deja el Tercer Cielo -Región del Pensamiento Abstracto-, hasta que entra en el cuerpo de su futura madre es mucho más largo que el verdadero período de gestación -nueve meses- y varía de acuerdo a la complejidad de la estructura requerida por el Espíritu que busca el nacimiento.

Tampoco el proceso de construcción del Arquetipo es continuo, porque es bajo ciertos aspectos -cuadraturas, trinos, etc.- que los Planetas pueden producir notas a las cuales las Potencias vibratorias del átomo simiente no pueden responder de manera que nuevamente el Espíritu resuena de tonos con los cuales ya ha aprendido, esperando un nuevo sonido que él puede utilizar para construir mejor el organismo por medio del cual pudiera expresarse más satisfactoriamente.

Hace falta tiempo para atraer el material necesario de las diversas Regiones del Mundo del Deseo -siete- con las cuales construir un nuevo cuerpo de deseos, controlando el Arquetipo, la cantidad de elementos, y el átomo-simiente del cuerpo de deseos a sí mismo como su "calidad". En la Región etérica del Mundo Físico no solamente hace falta atraer material para el cuerpo vital que los Ángeles del Destino y sus agentes deben separar una porción del material del resto, por medio del cual ellos forman una matriz etérica para el cuerpo físico que será construido posteriormente.

Recordamos a los estudiantes que ahora estamos trabajando bajo la influencia de siete tonos -estos tonos se encuentran en medio del teclado del piano- y constituyen la octava media; hay tres octavas a cada costado de ella. Las lecciones pertenecientes a las tres octavas inferiores las hemos completado. Las lecciones correspondientes a la octava media, la estamos aprendiendo en la actualidad. Notemos que las lecciones correspondientes a la octava más baja del piano, son las que corresponden al Período de Saturno; tenían que ver con la construcción del cuerpo. De manera que la nota-clave de Leo es LA sostenido o, SI bemol mayor -el despertar de las potencias del Espíritu Divino.

Las lecciones correspondientes a la segunda octava del piano Período Solar-estaban relacionadas con los tonos producidos por esa octava y eran lecciones acerca de la construcción del cuerpo Vital -Virgo, nota-clave DO natural- al despertar las potencias del Espíritu de Vida. Oleada de Vida de Cáncer, nota-clave SOL sostenido mayor o LA Bemol.

Las lecciones correspondientes a los tonos de la tercer octava del teclado del piano -Período Lunar- estaban relacionadas con los tonos de esa escala y pertenecían a la construcción del cuerpo de deseos-Libra, nota-clave RE mayor y al despertar de las potencias negativas del Espíritu Humano -Géminis, nota-clave FA sostenido mayor. Las lecciones correspondientes a la cuarta octava del Período de la Tierra tienen que ver con la construcción del Cuerpo Mental y el desarrollo de la mente; el más importante de estos tonos para el día actual es FA mayor, la nota-clave de los Señores de la Mente, -Sagitario-.

Habiendo el hombre adquirido los cuerpos Denso, Vital, de Deseos y Mental, debe durante el Período de la Tierra aprender como cuidarlos y conservar cada uno de ellos con total sanidad, lo cual depende especialmente del estado de la Mente.

Ordinariamente la Mente forma una conexión perfecta entre el Espíritu y sus cuatro Vehículos, pero a veces esta conexión puede resultar imperfecta o totalmente desconectada. De ello pueden derivarse serios trastornos mentales. Estos trastornos pueden detectarse cuando la unión de una mente incontrolada con el cuerpo de Deseos produce un sonido prolongado y violento, una distorsión de cualquiera de las vibraciones planetarias, ya sea de la Luna, Mercurio, Urano o Neptuno. Esta motivación tiene el poder negativo de hacer fracasar las manifestaciones mentales, a la vez que también sufren el impacto los vehículos Vital y Físico ya que la Mente forma el eslabón entre estos y el Ego. Son las Vibraciones suavemente rítmicas y delicadas de los Planetas los que calman y curan, pero para ello es necesario saber poner a tono nuestro instrumento de manifestación terrena.

del libro "Temas Rosacruces" Tomo Segundo,
de la Fraternidad Rosacruz de Max Heindel


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lunes, 17 de julio de 2017

El péndulo de la alegría y de la tristeza


TANNHAUSER

CAPITULO XV

EL PÉNDULO DE LA ALEGRÍA Y DE LA TRISTEZA

Este drama trata igualmente de una de las antiguas leyendas. Estos mitos fueron transmitidos a la humanidad por las Jerarquías divinas que nos guían por el camino del progreso por medio de imágenes, para que así la humanidad pudiera de manera subconsciente absorber los ideales por los cuales tenía que luchar en vidas posteriores.
En los tiempos antiguos el amor era brutal: la novia se compraba o robaba o era llevada como botín de guerra. La posesión del cuerpo era todo lo que se deseaba; la mujer no era mucho más que un mueble y sólo era apreciada por el hombre únicamente por el placer carnal que le procuraba. La mujer no tenía medios entonces de hacer valer sus facultades más elevadas. Esta situación debía cambiar, porque de otro modo todo progreso humano se hubiera estancado. La manzana siempre cae cerca del árbol. Cualquier hombre nacido de una unión en condiciones tan brutales, tiene que ser brutal a la fuerza y para elevar la condición humana era preciso poner a mayor altura la norma del amor.
Tannhauser es una tentativa en este sentido.
Esta leyenda se llama también: “El torneo de los trovadores”, porque los bardos de Europa fueron los educadores de la Edad Media. Eran caballeros andantes, dotados del poder de la palabra y del canto, que viajaban de un país a otro, y eran recibidos con honores y estimados en cortes y castillos. Ellos tuvieron una poderosa influencia en la formación de
las ideas y de los ideales del día y en el Torneo de Canto celebrado en el castillo de Wartburg debía precisamente decidirse la cuestión — que era entonces un problema de
actualidad — de si la mujer tenía, o no, derecho sobre su propio cuerpo, un derecho de ser
protegida contra el abuso licencioso por parte de su marido, y sí ella debía ser considerada
como una compañera que tenía derecho al amor del alma, o como una esclava sometida al
dictado de su amo.
Naturalmente, cuando se trata de un cambio de cosas hay siempre alguien que defiende lo antiguo contra lo nuevo y así hubo también en este torneo de canto de Wartburg campeones de los dos campos.
Esta cuestión sigue todavía sin solución para la mayoría de la humanidad; pero el principio enunciado es verdad y solamente en la medida que nos conformemos a este principio elevando las normas del amor a un nivel más alto, puede haber un mejoramiento de las ramas. Esto es particularmente importante para los que anhelan vivir una vida más pura. Aunque el principio parezca una cosa tan evidente de por sí, no está reconocido aún siquiera por todos aquellos que se dedican a profesiones elevadas. Con el tiempo, empero,
todos aprenderán que sólo considerando a la mujer como igual al hombre es posible pensar
en un verdadero desarrollo superior de la humanidad, porque bajo la ley de la reencarnación el alma se reencarna alternativamente en los dos sexos y los opresores de una época se convertirán en oprimidos en la edad próxima.
La falacia de una doble norma de conducta favoreciendo a un sexo a expensas del otro, debería ser aparente para cualquiera que cree en la sucesión de vidas por medio de la cual el alma progresa de la impotencia a la omnipotencia. Ha sido ampliamente demostrado que, lejos de ser inferior al hombre, la mujer le es por lo menos igual y aún muchas veces
superior en muchas ocupaciones mentales; esto sin embargo no se desprende claramente del drama que nos ocupa.
La leyenda nos cuenta que Tannhauser, que representa al alma en cierto estado de su desarrollo, ha sufrido desengaños de amor, porque su amada, Elizabeth, era demasiado pura y joven para ser requerida por él. Suspirando con un vehemente deseo pasional, él
atrae algo de una naturaleza idéntica.
Nuestros pensamientos son como diapasones: despiertan ecos en otros que son capaces de responderlos y el pensamiento apasionado de Tannhauser le lleva por consiguiente a lo que es llamado: “la Montaña de Venus”.
Igual que en “El Sueño de una noche de Verano” de Shakespeare, este relato de cómo él encuentra la Montaña de Venus, cómo la encantadora diosa le hace entrar, y cómo queda allí retenido en las cadenas de la pasión por sus encantos, todo esto no es enteramente pura fantasía. Hay espíritus en el aire, en el agua y en el fuego, y bajo ciertas condiciones el hombre entra en contacto con ellos.
No mucho quizás en la atmósfera eléctrica de América pero, sobre toda Europa, particularmente en el Norte, hay extendida una capa de atmósfera mística que ha creado
ciertas condiciones favorables para que los habitantes de aquellas tierras puedan ver a estos elementales.
La diosa de la belleza, Venus, de la que se habla aquí, es realmente una de las entidades etéreas que se alimenta de los humos de los deseos bajos, en la satisfacción de los cuales la fuerza creadora es derrochada en grandes cantidades. Muchos de los espíritus de control que toman posesión de un médium y le incitan a relajamientos de la moral y otros abusos que actúan como amantes de sus almas y debilitan seriamente a sus víctimas, pertenecen a esta misma clase que es en verdad excesivamente peligrosa. Paracelso los
menciona como “incubi” y “succubi”.
En la primera escena de Tannhauser presenciamos un espectáculo de libertinaje en la cueva de Venus. Tannhauser está arrodillado delante de la diosa que descansa en un lecho. El despierta como de un sueño, y este sueño le ha causado un vivo deseo de volver
otra vez arriba a la tierra. Lo cuenta a la diosa Venus, la que le contesta:
“¡Qué queja más tonta! ¿Estás cansado de mi amor?. Antes, arriba en la tierra, gemías de tristeza. Levántate, trovador, coge tu arpa y canta la gloria divina, puesto que el mayor tesoro del amor, la diosa del amor es tuya.”
Inflamado de nuevo ardor Tannhauser coge el arpa y canta en loor de la diosa: “Loor a ti; que tu fama no perezca nunca. Cantos de loa mereces a perpetuidad. Tu dulce bondad me ha procurado mil delicias, y mi arpa sonará mientras florezca mi juventud.
Mis sentidos y mi corazón tenían sed de la dulce alegría del amor y del placer de la satisfacción, y tú, cuyo amor sólo un dios puede medir, tú te entregaste a mí, y yo me baño
en esta gloria. Pero soy mortal. y un amor divino que nunca cambia ha unirse con el mío!
Un dios puede amar sin cesar, pero nosotros los mortales, bajo la ley de la alternativa, necesitamos un constante cambio de penas y placeres. Estando ahora repleto de satisfacciones, anhelo otra vez penas y por este motivo ¡oh, reina mía! no puedo permanecer más tiempo aquí.”
Cuando la humanidad emergió de la Atlántida y entró en el aire de Ariana, el arco iris apareció por primera vez en el cielo como señal de la nueva era. Entonces se dijo que mientras este arco estuviese en las nubes, las estaciones no cesarían de cambiar: día y noche, verano e invierno, marea alta y baja y todas las demás medidas alternantes de la naturaleza seguirían unas a otras en sucesión continua. En la música puede no haber siempre armonía; de vez en cuando hay una discordancia para permitir que se aprecie más
la melodía siguiente. Lo mismo sucede con la cuestión de penas y tristezas, de alegría y
satisfacción: también son medidas de alternación. No podemos vivir dentro de la esfera de
una de ellas sin pedir encarecidamente la otra, como tampoco no podríamos permanecer en el cielo y reunir allí experiencias que sólo se pueden obtener en la tierra. Este anhelo
impetuoso interno, esta oscilación del péndulo de la alegría a la tristeza y viceversa, lo que
empuja a Tannhauser fuera de la cueva de Venus, para que pueda experimentar otra vez la
lucha en este mundo, y pueda ganar la experiencia que sólo los pesares pueden dar, y olvide los placeres que no le procuran ningún poder del alma. Pero es característico de las fuerzas inferiores el que siempre traten de ejercer influencia sobre el alma contra la voluntad de ésta; que siempre empleen toda clase de subterfugios para alejarla del sendero de la rectitud y así Venus, que es aquí la representación de estas fuerzas, dice en tono de advertencia y disuasión:
“Tu alma estará pronto sumergida otra vez en el polvo, y tu fiereza sufrirá toda clase de adversidades; entonces, con el espíritu dolido y el ardor extinto, te esforzarás de nuevo para sentir mi hechizo.”
Pero Tannhauser sigue firme su propósito. La llamada interna en él es tan fuerte que nada le puede detener ya y aunque está todavía bajo el hechizo, exclama con gran fervor:
“Mientras yo viva, mi arpa sólo cantará tu belleza: nunca me inspirará un tema de menor exaltación. Tú fuente de belleza y de sutil gracia, fomentas sin cesar los deseos del amor con dulcísimos cantos. El fuego que has encendido en mi corazón, arderá allí siempre para ti como la llama de un altar: y aunque con ánimo triste yo te abandone ahora, siempre seré tu campeón. Pero tengo que marcharme, deseo vehementemente volver a la vida de la tierra; si aquí permaneciese quedaría en las condiciones de un esclavo; tengo sed de libertad, aunque signifique mí muerte. y por eso, ¡oh!, reina mía, huyo de ti.”
Por ende, cuando Tannhauser deja la cueva de Venus, lo hace como campeón y paladín del lado bajo y sensual del amor y vuelve al mundo para enseñar esta clase de amor, pues así es la naturaleza de la humanidad: cualquier cosa que sienta el corazón, tiene que hallar su expresión externa.
Conociendo bien el país, dirige en seguida sus pasos hacia Wartburg donde algunos trovadores están siempre con el amo y la señora del castillo, los cuales patrocinan en alto
grado a los trovadores siempre deseosos de oír sus trovas y haciéndoles disfrutar de muchos favores en cambio.
En su camino, Tannhauser encuentra a un grupo de trovadores que están paseando por el bosque, y éstos, antiguos amigos suyos, están sorprendidos de no haberle visto desde hace tanto tiempo. Le preguntan dónde ha estado, pero tannhauser, sabiendo que existe una aversión general contra los que están con las fuerzas elementales inferiores de la naturaleza, oculta los detalles de su vida durante el período de su ausencia dando una contestación evasiva. Entonces los trovadores le cuentan que había un torneo de canto en el castillo y le invitan a que asista con ellos.
Al enterarse que el asunto del concurso de canto va a ser el amor, y que el premio será entregado al vencedor por la mano de la bella hija del señor del castillo, Elisabeth (la misma que Tannhauser había amado tan ardientemente y que inflamó tanto su alma que fue la causa que le empujó a la cueva de Venus), él espera, por el ardor que le inspira, poder inducir a la hermosa doncella a escuchar su lamento. Como siempre cosechamos penas cada vez que obramos contra las leyes del progreso, Tannhausr, por este acto, echa la simiente que más tarde le hará cosechar las penas que él anhelaba en la cueva de Venus.

del libro "El Misterio de las Grandes Óperas", de Max Heindel


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