miércoles, 11 de febrero de 2015

Acrecentar la vida del arquetipo


CARTA Nº 96
Diciembre de 1918

ACRECENTAR LA VIDA DEL
ARQUETIPO

Esta es la última carta a los estudiantes del año en curso y el pensamiento al final de cada ciclo gira, naturalmente, hacia lo pasado y considera la velocidad del tiempo y lo evanescente e ilusoria que es la vida en el mundo de los fenómenos. Nos hace recordar también lo precioso que es el tiempo y la responsabilidad que nos incumbe por su uso, que debe ser con la finalidad de emplearlo para la mayor ventaja de nuestro crecimiento del alma, ¿ pues de qué aprovecharía a un hombre que ganase todo el mundo y perdiese su propia alma? Ahora es la época de la sementera y como se nos ha dicho que “aquel a quién mucho se le dé mucho se le ha de exigir”, por lo tanto nosotros somos responsables de aquello que hemos dicho y de lo que hemos dejado de hacer en mayor extensión que otros, quienes no tienen el íntimo conocimiento de los propósitos de Dios, el cuál se nos ha facilitado por mediación de los Hermanos Mayores.
En consonancia con esto debemos comprender que todos los actos de cada ser humano producen un efecto directo en el arquetipo con la ley de la vida y de la evolución, fortalece el arquetipo y ocasiona una prolongación de la vida en la cuál el individuo alcanzará el máximo de experiencia y conseguirá un desarrollo anímico muy importante en armonía con su estado evolutivo y capacidad para aprender. De este modo pocas encarnaciones les serán necesarias para llevarles a la perfección, en tanto que otro que
despilfarra la corriente vital y se esfuerza en escapar a sus inconvenientes y deberes, o bien que aplica su fuerza destructivamente le alejarán de tal perfección. En el último caso la vida del arquetipo se distiende y se agota pronto.
Así, pues, todos aquellos cuyos son contrarios a la ley acortan sus vidas y tienen que buscar nuevas encarnaciones un mayor número de veces que los que viven en armonía con la ley. He aquí otra instancia en que la Biblia es exacta y verídica cuando nos exhorta a hacer el bien para que podamos vivir más en la tierra.
Esta ley abarca a todos sin excepción alguna, pero tiene mayor significancia en las vidas de aquellos que están trabajando conscientemente con la ley de la evolución que en la de los demás. El conocimiento de tales verdades debe aumentar un diez o un ciento de veces nuestro celo e interés hacia el bien. Aún si hemos empezado como solemos decir, “tarde en la vida”, podremos fácilmente acaparar un “tesoro” mayor en los últimos años que en algunos de las vidas anteriores, y sobre todo nos estamos poniendo en línea para empezar más pronto en las vidas futuras.
Así, pues, hagamos por utilizar del mejor modo posible nuestras oportunidades, tengamos esperanza por haber empleado bien el año que está terminando y preparémonos para aumentar nuestros esfuerzos en el año entrante.

del libro "Cartas a los Estudiantes", de Max Heindel



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