miércoles, 11 de marzo de 2015

Caos


CAOS
(Lección Mensual del Estudiante de marzo de 1971)
 
            “En el principio creo Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada  y vacía, y las tinieblas estaban sobre la haz del abismo y el espíritu de Dios se movía  sobre la haz de las aguas” (Génesis 1:1-2).
 
            El autor del Génesis empleó la palabra “aguas” intentando expresar el concepto de algo que podía ser “movido” por el espíritu. Ese algo era la Sustancia-Raíz cósmica. 
            “Cuando  Dios  desea  crear,  busca  un  lugar  apropiado,  que  llena  con  su  aura, saturando  cada  átomo  de  la  Sustancia-Raíz  cósmica  de  esa  particular  porción  del
Espacio,  con  Su  Vida,  despertando  así  la  actividad  latente  dentro  de  cada  átomo indiviso.

            Esta  Sustancia-Raíz  cósmica  es  una  expresión  del  polo  negativo  del  Espíritu Universal,  mientras  que  el Gran Ser Creador  que llamamos  Dios, del  cual somos una parte, es una expresión de la energía positiva del mismo Espíritu Universal Absoluto”
(Concepto Rosacruz del Cosmos) 
            Por  lo  general,  la  gente,  cuya  conciencia  está  centrada  en  el  mundo  material, identifica el Caos con el desorden y la confusión. Pero el Caos, en sentido espiritual, es el  plan  de  Dios  en  estado  seminal,  en  relación  con  todos  los  reinos  que  Él  creó, incluyendo el vegetal, el animal y el humano. 
            Un  ocultista  considera  todo  lo  que  ve  en  forma  enteramente  diferente  que cualquier otra persona. Él tiene una clase especial de conocimiento que descubre ideas y aún  mundos,  especialmente  cuando  lo  usa  positivamente..  Sus  valores  cambian.  En lugar  de  ser  confundido  por  la  palabra  Caos,  su  reverencia  aumente  y  aprende  a considerarla como un nombre santo. Él ve el mundo visible como una revelación de un potencial espiritual en la lucha hacia la perfección, hacia la verdadera imagen de Dios. 
            Todo es espíritu. Desde las manifestaciones materiales más bajas, hacia arriba, a través de todos los mundos, hasta el de los Espíritus Virginales, todos son parte de Él. Nuestros astronautas volaron a través del Espíritu. Nadie puede escapar de él, porque él
llena el universo. Las galaxias son espíritus de otros creadores y todas las galaxias son partes de un Creador, todavía más grande, pero también Espíritu.

            Todas  las  formas  de  vida  tuvieron  su  origen  en  el  Caos;  fueron  una  vez  la simiente  espiritual,  puro  espíritu,  que  fue  infundido  con  las  ideas  del  Creador.  Todo 
elemento  y  todo  principio  que  haya  de  ser  usado  alguna  vez  en  las  eternidades  del nacimiento, crecimiento y decadencia cósmicos, están dentro de la sustancia del Caos.
Toda  forma  es  espacio  cristalizado,  el  aspecto  negativo  del  Espíritu.  La  Vida  que compenetró el Espacio seleccionado es el polo positivo del mismo Espíritu, animando la
forma, negativa, para llevarla a la manifestación y a la acción. Fue el poder divino el que sacó el Cosmos del Caos.

            El Caos es un estado espiritual en el cual “la distinción entre forma y vida cesa. Esto se aplica, no sólo al hombre y a los reinos inferiores, sino también a los Mundos y Globos, que son la base de la forma para la vida evolucionante. Únicamente los átomos simiente y  los núcleos o centros de los Globos Mundiales permanecen; todo lo demás es un estado homogéneo” (Concepto Rosacruz del Cosmos).

            El Espíritu está activo todo el tiempo, ya sea durante la manifestación, ya sea en el Caos. Las formas antiguas, que han dejado de ser útiles están siendo continuamente devueltas al Caos, mientras que las nuevas emergen, para permitir la continuación de la obra de la evolución. Max Heindel subraya el hecho de que no podría haber progreso sin esa alternancia, que se refleja en nuestro mundo material en el día y la noche. 
            Para  nosotros,  que  estamos  luchando  por  dominar  nuestras  reacciones  a  las experiencias  diarias  y  tratando  de  modelar  nuestra  vida  según  la  imagen  del  nuevo 
conocimiento de nuestras actividades en los mundos celestes, es importante comprender el  hecho  de  que  el  “tiempo”  pasado  en  el  Caos,  entre  Períodos  y  Revoluciones,  es MUCHO  MÁS  IMPORTANTE  para  el  crecimiento  del  alma,  si  usamos  nuestras oportunidades  físicas  hasta  lo  máximo  de  nuestra  capacidad,  o  nuestra  facultad  de absorber el ímpetu espiritual en el Caos quedará limitada.      Max Heindel afirmó que “la capacidad de progresar es, enteramente, el resultado de la permanencia en el Caos”. 
Los egos menos desarrollados espiritualmente son estimulados por el contacto con los de mayor elevación; no hay allí mente ni emoción que imposibilite la absorción de las cualidades espirituales generadas por egos más avanzados. Cuando la leche se derrama sobre el agua, ésta cambia de color y de calidad. Similarmente, en el Caos, los “espíritus más jóvenes” pueden apropiarse los frutos de los más espirituales, porque en él todas las clases están tan estrechamente unidas que son, en realidad, una sola. Aún los Grandes Seres  que  nos  dieron  los  “gérmenes”  de  nuestros  vehículos  espirituales  y  materiales, continúan  su  trabajo  sobre  nosotros  durante  nuestra  permanencia  en  el  Caos.  Por ejemplo:  “…los  Señores  de  la  Llama  estimularon  el  germen  del  espíritu  Divino, articularmente  durante  la  Noche  Cósmica entre  los  Períodos  de  Saturno  y  Solar, continuando sus actividades hasta la mitad de la Primera Revolución del Período Solar”. ¿Podríamos,  en  nuestros  sueños  de  servicio  más  idealistas,  imaginar  que  podríamos aspirar a esto alguna vez? 
            El Caos no es un semillero virgen. Por ejemplo, cuando un ser humano llega al Caos,  es  completamente  Espíritu,  de  nuevo  uno  con  Dios.  Pero  cada  Ego  llega enriquecido con su propia experiencia. Cada uno es como una gota de agua devuelta al océano, con toda la identidad separada, perdida.

            La  salida  original  del  Caos  se  llevó  a  cabo  mediante  el  uso  del  calor  y  el movimiento,  en  el  Período  de  Saturno,  continuando  el  esfuerzo  creador  de  Dios.  Las
chispas divinas o Espíritus Virginales tenían dentro de sí la semilla de la gloria divina. Nosotros,  como  Espíritus  Virginales,  tenemos  el  privilegio  de  desarrollar  dichas semillas y, finalmente, llegar a ser como Dios es: a su imagen.

            El  Caos  es  realmente  una  puerta  para  el  dominio  de  los  vehículos  que  los Espíritus Virginales tienen y de los que adquirirán todavía, y es una oportunidad para desarrollar  las  facultades  espirituales  que,  al  fin,  permitirán  la  reunión  espiritual consciente  con  el  Creador.  Es  también  un  lugar  en  el  que  los  Espíritus  que  no “aprobaron” deben entrar y esperar hasta que se presente una nueva oportunidad.

            Para las personas desarrolladas hasta el estado presente, la idea de retroceder a ese punto de deterioro, a través de la Luna y de Saturno, hasta el Caos, resulta increíble. Es  cierto  que  estos  infortunados  seres  no  perderán  el  resultado  de  su  anterior experiencia, por lo menos hasta el punto en que fueron capaces de absorberla. Pero su respuesta a esas experiencias en al forma fue inadecuada, y no pudieron mantenerse al unísono con el reto de la Humanidad. Fueron privados de los átomos simiente  de sus varios cuerpos y,  en consecuencia, se ven forzados a esperar en ese “semillero”  hasta que se presenten las condiciones correctas para su renacimiento. A primera vista, puede parecer  injusto  que  a  un  espíritu  se  le  haga  sufrir,  ya  que  no  cometió  maldad  pero, después  de  meditarlo,  se  comprenderá  que,  si  la  Personalidad  es  la  criatura  del  Yo Superior, esa responsabilidad no puede ser evadida.

            En nuestro presente estado evolutivo debemos construir un alma, lo cual es un requisito  necesario  para  nuestro  futuro;  y  esa  alma  que  debe  ser  amalgamada  con  el Triple Espíritu. El haber evadido este  trabajo o el haber abusado del  poder anímico a través del uso de las artes negras, hace imposible seguir el plan de Dios, de modo que tales egos son, finalmente, segregados, a través de la Luna y de Saturno, hacia el Caos, para esperar allí una nueva oportunidad de “crecer en espíritu.”

            Como siempre hubo egos que avanzaron más allá que las “masas”, se tomaron medidas para su entrada en una mayor sabiduría y consciencia espiritual a través de las Escuelas de Misterios. Puesto que no hay sino UNA SOLA VERDAD, prescindiendo de  los  “sistemas”  usados  para  entrenar  al  aspirante,  la  información  relativa  a  estas verdades debe ser la misma, a despecho de los esfuerzos por ocultar la verdad a los ojos profanos. Por ejemplo, de acuerdo con los misterios de la Cábala (la herencia del Israel 
antiguo), el espacio se representaba como agua (ver Génesis 1:2), en la cual un cierto grado de Luz creó todos los mundos. Se le llamó Ain Soph, el Ilimitado y sin término, y se le alude, a veces, como “El más anciano de los ancianos”.

            Las explicaciones  simbólicas  del  uso que  el Creador  hace de  este espacio  son diferentes en cada una de las Escuelas de Misterios. En los Misterio Órficos, el símbolo 
antiguo era el huevo de serpiente entrelazada, que significaba el Cosmos rodeado por el ígneo Espíritu Creador. 
            Las  fábulas  y  los  mitos  del  pasado  necesitan  una  clave  para  comprender  la verdad básica subyacente, lo que requiere que el estudiante escarbe profundamente en esta ciencia antes de que sus ojos internos vean lo que está escondido.

            Nosotros, como estudiantes de la Filosofía Rosacruz, tenemos una explicación correcta de muchas verdades espirituales. Pero Max Heindel nos dijo que la información contenida en el Concepto Rosacruz del Cosmos es a nivel elemental y que, a menos que podamos comprenderla en algún grado, no podremos comprender conceptos más sutiles y superiores.
            Cada  uno  de  nosotros  tiene  diferente  grado  de  comprensión  mental  pero, meditando sobre el asunto y esforzándonos por moldear nuestras vidas de acuerdo con 
el modelo que nos presentó Cristo, todo conocimiento resulta finalmente obtenible.

Boletín Nº 37 AÑO 2.000 - CUARTO TRIMESTRE 
(Octubre-Diciembre) FRATERNIDAD ROSACRUZ  MAX HEINDEL (MADRID) 

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