viernes, 11 de marzo de 2016

¿Cómo es que los animales, que pertenecen a una evolución inferior, tienen un instinto que parece mucho más sabio que la razón de los seres humanos?

PREGUNTA Nº 163:  ¿Cómo es que los animales, que pertenecen a una evolución inferior, tienen un instinto que parece mucho más sabio que la razón de los seres humanos?

Respuesta:  La respuesta a esta pregunta está relacionada con el descendimiento del Ego en la materia, pero en primer lugar debemos distinguir entre los espíritus animales separados y el Espíritu colectivo que es su guardián, Los espíritus animales separados no son todavía conscientes de si mismo, y de ahí que obren sin rebelión de acuerdo con las gestiones de su Espíritu Colectivo. Este último es una entidad que pertenece a diferente evolución y funciona en los Mundos Invisibles, en el que las cosas son mucho más aparentes que aquí.
Es, pues, muy claro que lo que llamamos instinto no es, en realidad, más que la expresión de las sugestiones del espíritu- grupo en el Mundo Invisible, quien guía a sus animales.
Los espíritus humanos, por otra parte, han descendido directamente al Mundo Físico y están, por consiguiente, cegados hasta cierto punto por la materia densa de este plano de existencia.
Una ilustración dilucidará quizás el hecho de que, aunque el espíritu es sumamente sabio en los mundos superiores, la aumentada materialidad que alcanza en su descenso necesariamente obscurece esa sabiduría.
La mano es el instrumento más valioso del hombre y su agilidad es quizás más notable en el caso del músico. Un profesor de música puede producir en su instrumento preferido las más maravillosas melodías con el toque acariciador de sus educados y sensibles dedos, pero si se pone un par de guantes su habilidad se desvanece en el acto. Si agrega aún otro par de guantes más gruesos, será incapaz de producir la más ínfima melodía, y si se pone otro tercer par sólo obtendrá desagradables sonidos. Los diversos guantes de la mano del músico encuentran su contraparte en los diferentes vehículos que el espíritu se pone en su descenso
hacia la materia.
El último par correspondería al cuerpo físico. Cualquiera que observara las tentativas del músico con los guantes puestos para tocar, y que no lo hubiera oído antes de ponérselos, lo supondría incapaz de producir la menor melodía, pero esa suposición será completamente errónea. El ego humano se encuentra en una situación análoga, pues sus poderes espirituales han quedado obscurecidos por los vehículos en los que ahora se encuentra encerrado, pero llegará un tiempo en que habrá aprendido cómo emplear estos vehículos apropiadamente, y entonces su poder espiritual volverá a brillar con un esplendor inconcebible.

Max Heindel
FILOSOFÍA ROSACRUZ EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS TOMO PRIMERO


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