jueves, 3 de noviembre de 2016

Afección del corazón - Tuberculosis - Riñones




Nº 25. — AFECCIÓN DEL CORAZÓN — TUBERCULOSIS
RIÑONES

Juzguemos en primer lugar el calibre mental de nuestra paciente. Los cuatro signos comunes están en los ángulos y esto inmediatamente nos dice que se trata de una naturaleza tan vacilante como débil.
Mercurio en cuadratura con la Luna acentúa por partida doble esta vacilación y mutabilidad de su mente, y Saturno, en conjunción con Venus y Júpiter en la casa duodécima, substrae a la vida sus alegrías, haciendo a esta mujer sujeta a la melancolía y a un miedo mórbido. Esta característica está algo mejorada por el sextil del Sol con Urano, lo cual estimula el altruismo, y el trígono de Mercurio con Neptuno que da percepción espiritual, contribuyendo esto a dispersar la tristeza dirigiendo la mente de los dolores, que son efímeros, a las verdades constantes y eternas. Para resumir, esta señora está propensa a estar bien “en las simas más profundas” o bien “arriba en los aires”, y es necesario el procurar curarle tanto la depresión como la exaltación, que son igualmente peligrosas. El equilibrio debe cultivarse como una ayuda para alcanzar y mantener la salud. Si hubiera signos fijos en los ángulos esto sería casi imposible, pero con signos comunes es más adaptable y, por ende, más probable conseguirlo.
Acerca de la alimentación a la cual esta enferma debe someterse notemos primeramente a Urano en alta elevación y en conjunción con la Cola del Dragón, cuya influencia, como es sabido, es saturnina, que es como si dijéramos obstructora, cristalizante y endureciente. Ambos están en el signo aéreo de Géminis, que gobierna los pulmones, y en cuadratura con Saturno en la casa duodécima, que denota la configuración en prisiones, hospitales o en el lecho del dolor. Esto nos da a nosotros inmediatamente la clave de la dolencia.
Algunas veces el aire de la respiración está casi detenido por la Cola del Dragón, y la cuadratura de Saturno se opone a la asfixia por el movimiento convulsivo de los pulmones conocido como “tos”, que expulsa la obstrucción y permite al corazón que vuelva otra vez a hacer circular la sangre.
La sangre no es capaz de desprenderse del venenoso ácido carbónico debido a la potencia obstructora de la Cola del Dragón en Géminis y a la cuadratura de Saturno con Urano en el signo de los pulmones. Las circulaciones venosas y arteriales están también impedidas por la conjunción de Júpiter y Venus con Saturno, de aquí que está en evidencia la desnutrición y el envenenamiento por el ácido carbónico. El endurecimiento de los pulmones y la tos consiguiente diagnostica, el caso como tuberculosis.
La eliminación de la orina está retardada por la cuadratura de Mercurio con la Luna, que está en la última parte del signo de Libra, el signo que rige los riñones. Mercurio gobierna los nervios sensoriales, mientras que Marte rige los nervios motores y los músculos. Marte está en buen aspecto indicando que el aparato mecánico está en buen estado, pero que el desorden se encuentra en los nervios. Esto puede ser aliviado por manipulaciones y también la pereza de los intestino indicada por Saturno en Virgo. La hora de Marte sería la mejor y después la hora del Sol para hacer estas manipulaciones. Externamente este tratamiento de friegas en seco con guantes bastos estimularía la piel y ayudaría a la eliminación del ácido carbónico del sistema.
En cuanto a la alimentación se podría prescribir pan integral de trigo tostado, mucha leche fresca, sin cocer, tomada estando aún tibia (porque entonces contiene la máxima cantidad de éter que es tan necesario para restaurar el cuerpo vital), así como la mayor cantidad que tolerase el enfermo de vegetales que no exijan cocerse, porque éstos también contienen el máximo de éster. Las cebollas son muy valiosas para restaurar los nervios.
Una persona con Tauro saliendo, cuyo Saturno no se hallara en los grados correspondientes a los de la primera casa o la sexta del enfermo, haría el mejor operador para este enfermo.

del libro "El Mensaje de las Estrellas" 
de Augusta Foss de Heindel y Max Heindel


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