viernes, 27 de enero de 2017

La glándula Tiroides (La glándula de la energía)



LA GLÁNDULA TIROIDES
(La glándula de la energía)

Está formada por dos masas de color marrón situadas sobre el extremo superior de la tráquea a horcajadas de ésta y pegadas a la laringe; están justo debajo y conectadas a la manzana de Adán, por un estrecho istmo del mismo tejido. La tiroides surge del mismo tejido y casi desde el mismo punto que el lóbulo anterior del cuerpo pituitario.

Pesa alrededor de una onza, y sus dimensiones son: cinco cms. de longitud, unos tres cms. de ancho y algo menos de dos cms. de espesor. Esta glándula es uno de los primeros órganos en distinguirse en el embrión humano. Comienza manifestándose como una especie de canal en el fondo de la boca, casi a la tercer semana de vida del feto y ya cuando el embrión alcanza los 6 milímetros aproximadamente de longitud, el tejido de la tiroides se ha separado y el canal se ha cerrado. La importancia de esta glándula se pone en evidencia principalmente por la cantidad de sangre que recibe y que se estima de acuerdo con sus dimensiones es proporcionalmente cuatro veces superior a la que llega a los riñones, los cuales merecen destacarse por su alto nivel de actividad funcional. La tiroides es más pesada en la hembra que en el macho y sus medidas aumentan durante la excitación sexual, la menstruación y el embarazo. Según una destacada autoridad, el doctor Gaskil, la tiroides fue una vez una glándula sexual. El doctor Berman dice: tanto en los vertebrados inferiores como en los vertebrados superiores, los tejidos de esta glándula están conectados con los conductos de los órganos genitales. Es realmente un accesorio de los órganos reproductores de las glándulas uterinas y satélite de los procesos sexuales. Esta relación deja de existir a partir de la lamprea –variedad de pez comestible–. La tiroides emigra más y más hacia la cabeza para convertirse en el gran puente entre los órganos sexuales y el cerebro.
Max Heindel establece: “durante la primera parto de la época Hiperbórea mientras la tierra era parte del Sol, las fuerzas solares proporcionaban de sí, los esporos para permitir la propagación.

Cuando el Ego entró en posesión de sus vehículos debió usar parte de esta fuerza para la construcción de un cerebro y de la laringe los cuales fueron originalmente parte de los órganos procreadores. La laringe fue construida mientras el cuerpo denso estaba aún encorvado como lo está hoy en el embrión humano. Más tarde cuando adoptó la posición vertical parte de los órganos creadores permanecieron en la parte superior del cuerpo denso y posteriormente se constituyeron en laringe. Por esta razón la dual fuerza creadora que hasta ahora trabajó en una sola dirección para propagar la propia especie,  se dividió; una parte fue dirigida hacia arriba para la construcción de un cerebro y una laringe por medio de los cuales, el Ego quedaba capacitado para pensar y comunicarse con otros seres.

Como resultado de este cambio, sólo una parte de la fuerza creadora quedaba en posesión de cada ser para la creación de otro semejante y de aquí la necesidad de cada individuo de buscar la cooperación de otro que poseyera esa parte de las fuerzas creadoras que él había perdido. De este modo el ser desarrolla el cerebro y la conciencia del mundo exterior a costa de la mitad de su energía creadora. Antes de esta división él poseía y utilizaba por sí solo ambas partes para crear otro ser. Como resultado de tal modificación él ha desarrollado la facultad de crear y expresar pensamientos. Antes fue un creador en el mundo físico solamente, ahora puede crear en tres mundos”.

Una comparación de los descubrimientos hechos por los modernos científicos y de los investigadores esotéricos, revelan una asombrosa corroboración relativa a la reciente formación de los órganos procreadores de la raza humana. Max Heindel, en el Concepto Rosacruz del Cosmos, dice que el ocultista acoge con júbilo los descubrimientos de la ciencia moderna, porque ellos invariablemente corroboran algo que la ciencia oculta ya había dicho, y es un hecho digno de notarse que casi a diario los estudiantes lean sobre algún descubrimiento científico que prueba la declaración ya hecha hace mucho tiempo por alguno de nuestros adelantados científicos ocultistas.

Es la creencia de eminentes biólogos que la tiroides, ha jugado un rol importantísimo en la transformación de las criaturas marinas y en animales terrestres.

Experimentalmente se empleó la tiroides para transformar unos en otros. Hay una pequeña salamandra que vive en el agua y respira a través de agallas; dándole a este animal como alimento glándula tiroides, manifiesta un cambio rápido de salamandra de agua a salamandra terrestre.

Tanto la glándula como su secreción se utilizan en medicina. La secreción se llama tiroxina y es una sustancia gelatinosa, conteniendo un gran porcentaje de yodo y también arsénico y fósforo. La tiroxina depende del yodo para su actividad. Hay otras substancias además de las nombradas que cumplen funciones propias dentro de la tiroxina pero son secundarias. La tiroxina administrada en dosis es mucho más efectiva y su efecto es mucho más duradero que la aplicable por vía bucal.

La tiroides es una glándula de energía y su secreción es la que rige el ritmo de la vida, de tal modo que cuanto menor sea la cantidad de secreción tanto menor será el nivel de actividad; es decir que la velocidad con que se producen las reacciones químicas que constituyen los procesos de la vida, dependen de las tiroides. Cuando las reacciones se aceleran, la cantidad de alimentos y de oxígeno que se oxida es mayor por lo tanto se libera más energía y el individuo puede pensar, sentir y ver y hasta actuar más libremente. Parece como si la tiroides mezclara más oxígeno con los alimentos celulares a la vez que libera energía para ser usada para dar calor, movimiento y otras necesidades. El doctor Plummer ha mostrado que si se aumentara en 60 mgs: la cantidad de tiroxina, la energía producida en un segundo sería de más del doble. Esto nos da una idea del poder de esta secreción y de su gran importancia en la vida normal. Para ser exacto, un miligramo de tiroxina incrementa el metabolismo en un dos por ciento.

Cuando la tiroxina se aplica en una sola dosis, se observa una lenta disminución en la absorción de la misma por los tejidos, asimismo no alcanza su máximo efecto hasta el décimo día para entonces comenzar a disminuir durante otros diez días. De acuerdo con
esto el tratamiento simple de tiroxina dura aproximadamente tres semanas. Cualquier anomalía que se pueda originar en la secreción de esta glándula ya sea en la cantidad o en su composición química trae como inconveniente severos trastornos para la persona llegando a convertirla en una carga para sí misma y para los demás.

No sólo regula el nivel de la presión de energía en las células sino que también lo es en la movilidad de esa energía. Sin la tiroxina, la capacidad de respuesta en una emergencia manifestada normalmente por una rápida fluctuación de la energía como así por una elástica y flexible movilización de la misma como ser una repentina contracción muscular sería imposible.

La glándula tiroides es la más importante por la razón de que controla el crecimiento del cuerpo denso, el desarrollo mental y se halla muy vinculada a todo lo relativo a las otras seis glándulas en consideración.

Es el gran puente entre el cerebro y los órganos genitales y fabrica la secreción necesaria para dar el balance cerebral.

Dos de los grandes males relacionados con la glándula tiroides son el cretinismo y la mixedemia. Ambos causados por una imperfecta conexión entre los centros cerebrales y el cuerpo vital. Esto lo evita la tiroides segregando la tiroxina que conecta la glándula con el cerebro y los órganos genitales. Cretinismo es el idiotismo en la infancia y la misma enfermedad en el adulto se llama mixedemia. Un niño puede nacer cretino como resultado de una deficiente secreción de la tiroides o puede sobrevenirle algún tiempo después del nacimiento. Un bebé puede ser aparentemente normal con la excepción de que la nariz es más pequeña y redonda que en la generalidad o término medio. Puede también ser anormalmente dormilón y durante el primer mes no despertar por sí mismo en procura de alimento. Luego de algunos meses comienza a observarse una deficiencia en el crecimiento tanto físico como mental. Un posterior examen revelará una especial redondez de los dientes, la lengua se torna más larga y voluminosa sobresaliendo de la boca en todo momento e interfiriendo con la respiración cuando el bebé se halla reclinado. La boca se halla siempre llena de saliva, la piel se torna amarillenta o bien de un color pálido ceroso, haciéndose más seca, áspera, escamosa e hinchada: Los ojos se ponen acuosos y los párpados se engrosan; la nariz es aplanada y ancha y con ventanas gruesas, las orejas son grandes y se mantienen erectas; el cabello es fino: las cejas y las pestañas son escasas y a veces no existen; las uñas son cortas, finas y quebradizas; los dientes tardan en aparecer y cuando salen son escasos, cortos, puntiagudos e irregulares y de corta duración.

Todo crecimiento es lento y desproporcionado; el tronco si bien resulta pequeño comparado con la cabeza, resulta voluminoso al compararlo con las extremidades. La espalda es gibosa y arqueada a la altura de la cintura; el abdomen echado hacia fuera como una pequeña pelota y a menudo se produce hernia del ombligo. Las manos y pies son fofos, grandes y gruesos, los dedos torpes y cortos y los de los pies están distanciados y separados por una piel gruesa.

Estos desdichados seres manifiestan temores y deseos por gruñidos o sonidos inarticulados o por chillidos. Ellos ni agradecen, ni ríen, ni tosen. Su circulación es pobre, el cuerpo frío y la presión sanguínea es baja. Todos los cretinos no tienen exactamente las mismas características. La variedad es grande y ello va de acuerdo con la gravedad del mal.

Se observó que tanto en los cretinos como los que padecen de mixedemia parece como si se les hubiera cerrado la entrada de provisión de energía creadora al cerebro y los órganos reproductores por lo que se atrofian. En ambos casos, la víctima es apática, indiferente, desaseada y torpe.

En un adulto se puede suponer como secuela o renuencia de algún trastorno, pero, ¿por qué ataca a un infante?.

Para encontrar la causa se deben mirar los órganos afectados que son: el cerebro y los órganos genitales. La fuerza creadora está prácticamente cerrada a ellos.

El mal uso de la fuerza creadora para la gratificación de los sentidos, es un pecado contra el Espíritu Santo que no se perdona, sino que debe ser expurgado viviendo en vehículos cuya eficiencia es muy pobre. Es una terrible lección pero que lamentablemente para el Espíritu no le puede ser impartida de otro modo. Los científicos están perturbando inconscientemente la Ley de Causas y Efectos que se realiza a través del renacimiento, al quitar a los animales indefensos su tiroxina para administrársela al hombre enfermo. Pero Dios no puede ser burlado pues “todo lo que el hombre sembrare eso mismo recogerá” y así es que el hecho de administrar la tiroxina de un animal sacrificado jamás podrá dar una cura real y definitiva a un cretino o a un mixedémico.

De este modo lo único que se consigue es posponer el cumplimiento de la deuda Kármica para otro momento.

El caso es análogo al de una persona beoda y querer curarlo por hipnosis. Eso que el hipnotizador hace, es imponer su propia voluntad sobre el ebrio y mientras ambos vivan la cura habrá sido efectiva, pero si el hipnotizador muere antes que el paciente, entonces queda libre éste del poder de aquél y al poco tiempo el infortunado retorna a su antiguo e infeliz hábito. Esto puede lograrse sólo cuando vencemos el mal con nuestro propio poder y la fuerza de voluntad que hemos desarrollado. Lo mismo podemos decir respecto al cretinismo y a la mixedemia; las víctimas podrán tomar tiroxina durante toda la vida sin que ello signifique una cura definitiva. Ellos sólo están dejando fuera de efecto la ley Kármica en la presente encarnación, pero cuando renazcan, el peso de la ley recaerá de nuevo sobre ellos.

El primer caso de cura aparente de mixedemia, fue el de una mujer inglesa de cuarenta y dos años. El mal le había producido un engrosamiento del rostro y las manos y le había cambiado el modo de hablar por otro más bajo y lento, la insensibilizó al frío y le produjo languidez de espíritu hasta el punto de inhabilitarla para hacer algo por sí sola. La aplicación de una dosis inyectable de veinticuatro gotas de extracto de glándula tiroides de oveja dos veces por semana dio un resultado inmediato y muy satisfactorio.

Se descubrió que esta mejora se podía mantener tomando la glándula por la boca. Los rasgos característicos como así la piel, volvieron a la normalidad y la mujer pudo volver otra vez a bastarse por sí misma. Vivió setenta y cuatro años; durante el tiempo  comprendido entre los cuarenta y dos y los setenta y cuatro años, consumió 5.202 litros de tiroxina o sea el resultado de haber comprimido las glándulas de ochocientas setenta ovejas.

Cuando al infante atacado por este mal se le da tiroxina su circulación mejora y el cuerpo gana temperatura. En una semana aproximadamente el atontamiento desaparece y el pequeño comienza a tener ciertos cambios; pronto va reconociendo a sus familiares y semejantes y hasta juega. El inexpresivo rostro se torna normal en apariencia y el cuerpo comienza a crecer. Se suceden toda suerte de maravillas. Puede darse el caso de que en el transcurso de seis meses aparezcan veinte dientes. El ordinario, áspero y seco cabello se torna fino, suave y sedoso y hasta puede hacerse crespo. La piel se vuelve más húmeda, suave y rosada; el niño crece rápidamente pudiéndose hablar de pulgadas por mes; se hace más inteligente, activo y hasta comienza a hablar. Aparentemente se efectúa un cambio completo. Pero si se
suspendiera la administración de la tiroxina, sería inevitable la reversión de todo este proceso hacia las condiciones originales por lo que después de un corto tiempo se empezarían a hacer más tardías las reacciones y el chico hablará sólo cuando le hablen, permanecerá sentado en estado de quietud durante todo el día y sus actos serán como los de un semi-anestesiado. Gradualmente la piel y el cabello volverán a ser tan groseros como antes y todas las características del cretino comenzarán a observarse. Si entonces se comienza a aplicar de nuevo la tiroxina rápidamente se repetirá el cambio. Los expertos están investigando acerca del destino de estos pobres seres. Nada se sabe aún de la descendencia de éstos. ¿Cuál ha de ser el efecto de la artificial normalidad de los padres sobre sus hijos y nietos? Sólo se sabe de algunos niños que van a la escuela con normalidad y de adultos que son buenos trabajadores y en ambos casos se observa que las tendencias son las usuales. Intelectualmente sólo encuentran cierta dificultad con las matemáticas. Generalmente nadie que sea ajeno a la familia sabe que son cretinos y es muy difícil aún para el más experto observador determinarlo.

No sólo puede haber insuficiencia de secreción glandular sino que también hay ciertos casos de individuos que sufren por exceso de ella. Cuando la sobreactividad de la tiroides ocasiona un estado patológico, la condición resultante como enfermedad se llama bocio exoftálmico. Esta enfermedad suele estar acompañada por un aumento de volumen glandular, pudiendo llegar a hacerse crónica.

Los casos agudos son generalmente producidos por un fuerte shock o un gran susto en cuyo caso los efectos pasan a menudo en el transcurso de unos pocos días sin ningún tratamiento. El mal en su estado crónico es muy serio y merece el mayor de los cuidados. Entre sus principales síntomas se hallan: una sobreactividad cardíaca, con pulsaciones que van de 90 a 160 por minuto, sobreexitabilidad nerviosa, aumento de la presión sanguínea y del ritmo respiratorio. En otros términos, un aumento de actividad en todo el organismo. Los ojos brillantes y prominentes se ven retraídos hacia afuera y los párpados levantados dan como resultado una expresión de terror.

Una persona afectada de este mal presenta una tonalidad rojiza muy subida, no descansa, no duerme bien, adelgaza sin que importé cuánto coma llegando a veces a una extenuación extrema. Hay veintiún grados diferentes de bocio exoftálmico y es muchas veces curable sin necesidad de operación pero los otros generalmente requieren la intervención del bisturí.

La causa del bocio, es la falta de yodo en la tiroxina.

El yodo es abundante en el agua de mar y en menores cantidades en las surgentes y lodosas aguas de muchos lugares. Pero en ciertas regiones montañosas y otras no próximas al mar, no hay yodo. En este caso la glándula crece en un esfuerzo por cumplir con sus funciones bajo las presentes circunstancias, sin embargo esta función se detiene por no poder proveer la tiroxina por la ausencia de yodo.

El yodo suministrado en pequeñas dosis como yoduro de sodio actúa como preventivo del bocio. Para la cura de este mal es muy efectivo, a menudo, un período de descanso físico, emocional y mental, libre de toda preocupación y sobresaltos. Una intervención quirúrgica siempre debe ser el último recurso y en ningún caso se deberá extirpar la glándula en su totalidad ya que el resultado es la muerte. Esta misteriosa glándula que da balance al cerebro, interviene en la digestión y mezcla el hierro con los alimentos, segrega el yodo que combate los tóxicos del cuerpo, ayuda a controlar la cantidad de grasa acumulada y de algún modo previene y cura el bocio. Cuanto más funcione la tiroides, tanta más energía se tendrá.

Se ha comprobado que todos los presidiarios de San Quintín convictos por homicidio, tienen una deficiencia tiroidea.

El doctor Ralph Arthur Reynolds, facultativo de San Francisco, así lo estableció luego de un estudio directo de los reclusos durante dos meses en cooperación con el médico residente doctor Leo Stanley.

El doctor Reynolds dijo que su estudio lo hizo arribar a las tres siguientes conclusiones:

1º) Que cada homicida potencial y práctico muestra una sobresecreción de la tiroides;

2º) Que un homicida muestra una insuficiente secreción de la glándula pituitaria;

3º) Que cada inadaptado social tiene mala secreción de alguna de las glándulas.

El doctor nos cuenta de un muchacho asesino, que sin aparente razón atacó a otros prisioneros por la sola razón de que había estado ciento ochenta días en el calabozo. El joven tenía la glándula tiroides mal.

El doctor Reynolds dijo: operamos y convertimos al muchacho en lo que para nosotros es un ser normal. Hoy este prisionero es completamente tratable. Los resultados obtenidos en otros sesenta casos fueron sorprendentes.

El doctor Louis Berman experto en todo lo relacionado con las glándulas endógenas y sus funciones en el cuerpo humano declara:

“Si el crimen es una anomalía científicamente estudiable y controlable, tanto los procedimientos legales como los tratamientos penales, deberán ser completamente cambiados.” Hay actualmente en distintas partes del mundo, grupos de personas que se ocupan de aplicar métodos médicos para la diagnosis y tratamiento del crimen. Estos son los pioneros que serán recordados por la historia como los compañeros de aquellos quienes transformaron la actitud y el proceder del mundo hacia “La demencia y su
terapia”. Los dementes fueron una vez tratados como lo son hoy los criminales en los países más civilizados. El laboratorio criminológico como anexo a la corte de justicia es algo que sin lugar a dudas debe ser adoptado universalmente.

Se ha mostrado que el mayor número de convictos es moral y mentalmente anormal (deficiencia en la secreción de la tiroides). Para explicar esta anomalía, los criminólogos dirigen sus investigaciones hacia los factores hereditarios y el medio ambiente donde se desarrolló el criminal, su educación y ocupación, la influencia social y religiosa a que se vio sujeto y el coeficiente de inteligencia. Las condiciones del sistema vegetativo (involuntario o simpático) y el estado glandular del prisionero, pasarán a ocupar sin duda alguna un lugar preponderante para la interpretación del crimen en un futuro no muy lejano. Un análisis introspectivo de la mente del precriminal y con apariencia normal revela que en muchos de ellos hay un trastorno de la razón, ansia de poder, estado de exaltación próxima a la histeria, etc.

¿Qué otra cosa pueden ser éstos más que estados glandulares, experimentalmente reproducibles por aumento o disminución de la influencia de la tiroides, las suprarrenales y la pituitaria? Gran parte de los crímenes pasionales se deben a trastornos de, la tiroides. Un psicólogo de la corte de Pittsburgh, Pensilvania, interesado en este asunto, ha encontrado “un agrandamiento de la tiroides en más del noventa por ciento de delincuentes juveniles”.

Antes de que el hombre adoptara la posición vertical, era bisexual y toda su fuerza creativa estaba centrada en los órganos reproductores; en ese entonces la tiroides era una simple glándula sexual. Max Heindel dice que cuando los sexos se separaron, la mitad de la fuerza creadora de cada individuo fue dirigida hacia arriba para construir un cerebro y una laringe. El cerebro fue construido para dar al Ego un instrumento con el cual pudiera reunir conocimientos y experiencia para crear en el mundo físico y esa misma fuerza está aún alimentándolo y construyéndolo. La laringe le fue dada con el propósito de que pudiera expresar pensamientos por medio de palabras.

El pervertido sexual o sexomaníaco prueba la exactitud de lo que dicen los ocultistas, de que una parte de la fuerza sexual sustenta el cerebro y la laringe y que hay una conexión entre éstos y la fuerza expresada a través de los órganos genitales. Un pervertido sexual se convierte en un idiota incapaz de pensar porque no solo emplea la fuerza positiva o negativa (según sea mujer o hombre) que es normalmente destinada a los órganos genitales para la propagación, sino que también usa parte de la fuerza que debía nutrir el cerebro para capacitarlo en la función y expresión de ideas, y de aquí parte su deficiencia mental.

Si por el contrario un individuo es afecto a los elevados ideales, la tendencia al empleo de la fuerza creadora para la propagación es débil y, entonces, parte de ésta que no se emplea con ese fin puede ser transmutada en poder espiritual.

del libro Temas Rosacruces UNO 
 publicado por Estudiantes de la Fraternidad Rosacruz de Max Heindel


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