sábado, 21 de enero de 2017

Las suprarrenales



Las suprarrenales

Las suprarrenales son un par de glándulas situadas sobre la parte superior de los riñones, cubriéndolos a modo de corona, observándose que toman la forma de un sombrero de tres picos. Son de fácil localización por su color amarillento. Durante centurias no se las consideraban como órganos separados, sino que se las tomaba como una prominencia o ensanchamiento de los riñones. En los niños y jóvenes son relativamente más grandes y prominentes que en los adultos. Pero cualquiera que sea la edad, la cantidad de sangre que pasa a través de ellas, es muy grande en comparación con sus dimensiones. La tremenda importancia de éstas sobre la economía del cuerpo es innegable. El gran valor de las mismas puede ser vislumbrado al observar que la muerte llega mucho más pronto después de su extirpación. Cada una de ellas es una glándula doble compuesta por una corteza o cubierta exterior y una médula o capa interna. La corteza está formada por un tejido de la misma naturaleza que la de los órganos reproductores masculinos y femeninos. En lo referente al estrecho vínculo de los órganos reproductores y las suprarrenales podemos confirmarlo, atendiendo al hecho de que tiene un antecesor común, el mesodermo, que forma la capa media de las células embrionarias. Todos los vertebrados tienen glándulas suprarrenales. La cubierta interna –la médula– se desarrolla a partir del ectodermo o corteza exterior de las glándulas que forman el embrión y es de la misma naturaleza que los tejidos que componen el sistema nervioso simpático.

El volumen de estas glándulas es ligeramente variable, pero generalmente hablando tienen aproximadamente 7,5 cm de largo por 4 cm de ancho y pesan unos 17 gr. Los seres humanos tienen una mayor corteza exterior glandular que algunos animales. La corteza de las suprarrenales contiene mayor cantidad de sustancia fosfórica, como la que se encuentra en el sistema nervioso cerebro-espinal, que otra glándula o tejido no nervioso del cuerpo denso. Durante la vida intrauterina son muy grandes y en la primera mitad del segundo mes ocupan el doble del volumen que ocupan los riñones. Estas grandes medidas “que se observan solamente en el feto humano”, se deben al ensanchamiento de la corteza. Si este predominio de la corteza sobre la porción medular o central no se llevara a cabo como sucede con los animales que mantienen las proporciones, el cerebro no se desarrollaría normalmente y el ser
creado, sería un monstruo sin mente. La secreción de la corteza o cubierta externa es llamada cortical. Esta secreción estimula un crecimiento normal saludable de las células cerebrales y genitales, desarrolla una gran resistencia física, despliega gran concentración mental y produce una constitución nerviosa y muscular vigorosa. Actúa sobre los pigmentos celulares de la piel, amortiguando la sensibilidad celular a la luz.

En ciertas enfermedades de la corteza de las suprarrenales, la piel se torna oscura, pigmentada y bronceada. La interadrenalina neutraliza el ácido formado en el cuerpo durante la digestión. Si no fuera así, el ácido destruiría los tejidos rápidamente. La extirpación de las suprarrenales afecta profundamente la composición química de la sangre, muy notablemente en el contenido de cloruros, ácidos solubles fosforosos e iones ácidos (un ión consiste en uno o más átomos que conducen una carga unitaria de electricidad o fuerza de vida). La corteza glandular tiene íntima relación con la materia gris del cerebro y también tiene relación con el sexo y el contenido químico de la sangre. Un defecto de corteza trae aparejado un insuficiente desarrollo del cerebro y del sistema nervioso. Tan estrechamente vinculados está el cerebro con la corteza suprarrenal, que jamás habría desarrollo normal de éste sin una corteza normalmente desarrollada. Hay que notar que también está correlacionada con el sistema nervioso voluntario.

La médula o porción interna de la glándula contiene numerosas células nerviosas conectadas con el sistema nervioso involuntario o simpático. La secreción de la médula es una sustancia llamada adrenalina. Esta secreción actúa como poderoso estimulante del corazón y tiene un efecto reconfortante sobre el cuerpo entero. La cantidad de adrenalina presente en la sangre que sale de las suprarrenales en la médula y en la circulación en general está en proporción de 1 en 20 millones, mientras que la cantidad de adrenalina que se encuentra de reserva en las glándulas es 100.000 veces superior a la que está en circulación. Las emociones profundas provocan una disminución en la reserva y un aumento en la proporción de sangre. Penas y excitaciones, especialmente el miedo y la ira, provocan descargas de las glándulas. La entrada de adrenalina en la sangre produce un aumento de vigor y de tensión en el sistema nervioso. Las células nerviosas se tornan tanto más sensitivas al estímulo cuanto más cantidad de azúcar es volcada en la sangre desde el hígado y más cantidad de corpúsculos rojos son puestos en circulación en la sangre en los depósitos del hígado y del bazo. Tiene entonces lugar una redistribución del volumen sanguíneo total, una gran cantidad es separada de estos órganos y enviada al cerebro y a los músculos vinculados con el esqueleto. El corazón late con más fuerza, los ojos pueden ver con más claridad, el oído se agudiza y la respiración es más rápida; la temperatura sube y la piel se torna húmeda y grasosa. En caso de temor, el cabello, la cabeza y el cuerpo en algunos casos se erizan.

Este exceso de adrenalina en la sangre refuerza las propiedades nutritivas de la misma, los músculos y la actividad del cerebro y del sistema nervioso simpático.

Mientras las glándulas suprarrenales estimulan los músculos externos, hacen lo contrario sobre los órganos digestivos porque el Ego está centrado sobre una línea de acción y todo lo no esencial o contrario a la actividad del momento es inhibido, paralizado y suprimido.

En ciertas personas de edad madura, se encontró que la causa de la hipertensión acompañada por una gran capacidad de trabajo crea un superdesarrollo de la corteza de las suprarrenales. Estas glándulas son a menudo llamadas las glándulas de combate, y son masculinas en su manifestación. En mujeres con un excesivo desarrollo de la corteza glandular, se observa una acentuación de masculinidad que más o menos tiende a neutralizar la influencia femenina específica de la secreción de los ovarios. Tales mujeres tienen un vigor y energía superior a lo normal y pueden desempeñar cargos directivos en la sociedad, no sólo entre miembros de su mismo sexo sino también entre hombres. Éstas son las mujeres que gustosamente se dedican a profesiones como:

representantes de la ley, abogados, banqueros, presidentes de industrias y directores de negocios. Ante una crisis las suprarrenales son las glándulas de combate. Cuanto más belicoso y combativo sea el individuo o el animal, tanto mayor será la actividad de las glándulas suprarrenales. Son las glándulas de la energía de emergencia y de la prevención. La adrenalina, la secreción de la médula glandular, es la sustancia utilizada para movilizar al cuerpo y hacerlo reaccionar a cada instante. Tiene efecto fortalecedor sobre la total organización del cuerpo, agregando fuerza y vivacidad a la actividad física y mental. Da fuerza en el combate y rapidez para la decisión. La adrenalina es tan poderosa en su acción, que en solución de una parte, en un millón produce reacción fisiológica. La acción sobre los pequeños vasos sanguíneos es tan tremenda, que una débil solución detendrá una hemorragia al aplicarse en la zona afectada y es frecuentemente usada en cirugía menor para prevenir pérdidas de sangre, aunque debido a que su efecto de escasos minutos, hay que repetir las aplicaciones varias veces. Como la actividad de la glándula es regulada por el sistema nervioso simpático o involuntario, la secreción de adrenalina puede ser aumentada por el estímulo de estos nervios a lo largo de la columna vertebral. Si excitaciones como las que produce el miedo, la ira, etc., son muy frecuentes, podría llegar a agotar la reserva glandular y si no se permite la recuperación dándole tiempo suficiente para ello, el resultado será una deficiencia temporal o crónica de esta glándula. En una persona con este inconveniente se observa agotamiento; sensibilidad al frío; pérdida de apetito y de los gustos por la vida; inestabilidad mental, caracterizada por indecisión y una tendencia a la preocupación; también una inclinación a la lamentación o aun al llanto ante la más leve provocación.

Un trastorno nervioso puede a veces motivar una pérdida en la capacidad normal glandular de responder a las necesidades diarias. En algunos casos se pierde totalmente la elasticidad física y mental y en esos casos el menor esfuerzo se hace prohibitivo por lo exhaustivo y penoso. A veces, personas afectadas de este modo créanse la obsesión de que han perdido completamente su equilibrio nervioso, por lo que temen quedar comprometidos por el más trivial asunto. Este estado es tan nocivo que trae pensamientos suicidas. En ciertos disturbios, estas glándulas, especialmente cuando existen tumores, entregan al torrente sanguíneo dosis excesivas de secreción y producen singulares efectos en el sistema genital y anomalías e irregularidades en general. Si el mal lo presenta el feto, manifestándose antes de nacer, desarrolla la condición de pseudohermafroditismo (la persona en “apariencia” será hermafrodita, como cuando en los animales las glándulas son de un sexo pero se hallan presentes las del otro sexo, mezclados o en transición). Si el ser es una mujer (hembra en los animales), presenta gran inclinación hacia los hábitos y características del hombre, tomándosela como tal, aunque las glándulas sexuales sean femeninas (ovarios). Suele suceder que recién se descubre lo qué son luego de una operación o después de la muerte.

Si el mal se manifiesta después del nacimiento, la correspondencia simétrica y la armonía de cada sexo no se ve afectada, pero en cambio se produce una maduración física y mental precoz, con los más asombrosos efectos. Una niña de dos, tres o cuatro años a los pocos meses de aparecer el mal sufrirá una transformación, desarrollando y presentando las características de una joven de 14 ó 15 años, corporal y mentalmente con todos los atributos y cualidades de una adolescente.

Análogamente, un chico de seis o siete años, puede repentinamente en el transcurso de unas pocas semanas o meses convertirse en un pequeño hombre, robusto, algo bajo y desproporcionado, pero con la potencia muscular y sexual de un hombre con desarrollo de bigotes y con pensamientos de adulto. Uno de estos casos se presentó en Toledo, Ohio, en que un niño de 4 años llamado Clarence Kehar, en quien las glándulas tiroides y suprarrenales, trabajando durante la noche, lo convirtieron de un niño ordinario en un juvenil Sansón. Clearence nació en septiembre de 1924 y hasta los 3 años fue aparentemente normal. A partir de entonces su voz cambió, de la de un niño de voz aguda por la de un fuerte barítono, y su pequeño cuerpo se convirtió asumiendo una apariencia de madurez. Muy pronto comenzó a mirar a su hermano de 7 años y su hermana de 8 años como a pequeños niños, buscando la compañía de los muchachos de 14 y 15 años de la vecindad. Clarence se sentía muy feliz por el hecho de haber hecho semejante desarrollo, tener que afeitarse y de ser anormalmente fuerte, pudiendo levantar casi 100 kilos. Los psiquiatras de la Universidad de Michigan le hicieron un estudio especial, después de haberle sacado más de una docena de radiografías de la cabeza y tenerlo durante varios días bajo observación, y llegaron a la conclusión de que la cond 
interna. La siguiente es una información del doctor Gordon Manae:

“Clarence Kehar, de cuatro años de edad, ha sido observado en nuestra clínica y encontramos que el niño es una rareza. Los estudios que le hicimos con rayos X, sobre los huesos, revelan una constitución muy lejos de ser la de un chico de su edad. Su condición física es excelente por lo menos en apariencia. Los psiquiatras concuerdan en que su inteligencia está por encima del término medio. Creemos que la condición del chico se debe a algún trastorno de las glándulas endógenas.”

Clarence se presentó en el gimnasio de la Facultad de Medicina durante la reunión de médicos para hacer una demostración de fortaleza física, levantó grandes pesos con suma facilidad y mientras aquéllos conjeturaban, éste, por sí solo, como diversión, trasladó, empujando, un gran piano en torno del entablado del gimnasio.

El doctor Louis Berman opina sobre el caso diciendo que:

“Es como si dentro de una solución fermentable, se pusiera unas pocas gotas de levadura, convirtiendo la serena superficie en otra efervescente y burbujeante. Esto nos sugiere que la transformación del chico en un hombre o una mujer se debe a la entrada en la sangre y en los fluidos del cuerpo de alguna sustancia que actúa como la levadura en la solución fermentable. La corteza de las suprarrenales es una fuente de producción de las secreciones internas, ‘dadoras de madurez’." Si los problemas surgen en estas glándulas después de la pubertad, los efectos que se producirán son los mismos que los ya mencionados en los chicos y chicas, pero en diferente orden. Citamos el caso de una joven que afectada de ese modo su cuerpo comenzó a crecer y a cubrirse de abundante vellosidad, en su rostro comenzó a notarse un principio de barba y bigote, la voz se hizo profunda y penetrante, los músculos se endurecieron quedando capacitada para labores físicas rudas. La menstruación desapareció. Sexualmente fue transformada. Ahora predominará el factor masculino en ella. Se tendrá que afeitar con regularidad y no se sentirá molesta por la pérdida de los encantos femeninos ni por el cambio en cuanto a la organización física, quedando inmune a los deseos femeninos. La causa de tal
transformación es la presencia de un tumor en la corteza suprarrenal.

del libro Temas Rosacruces UNO
publicado por Estudiantes de la Fraternidad Rosacruz de Max Heindel


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